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2 Reyes 17

[1] Oseas, hijo de Elá, comenzó a reinar sobre Israel en Samaría el año décimo octavo de Ajaz, rey de Judá. Reinó nueve años en Samaría.

[2] Ofendió con su conducta al Señor, aunque no tanto como los anteriores reyes de Israel.

[3] Salmanasar, rey de Asiria, subió para atacarlo, y Oseas se hizo su súbdito pagándole un impuesto.

[4] Pero el rey de Asiria lo sorprendió traicionándolo, pues había enviado mensajeros a So, rey de Egipto, y había dejado de pagarle el impuesto anual; así que lo hizo prisionero y lo metió en la cárcel.

[5] El rey de Asiria invadió todo el país y sitió Samaría por espacio de tres años.

[6] El año noveno de Oseas, el rey de Asiria conquistó Samaría y se llevó cautivos a los israelitas estableciéndolos en Jalaj, junto al Jabor, río de Gozán, y en las ciudades de Media.

[7] Esto sucedió porque los israelitas pecaron contra el Señor, su Dios, que los había sacado de Egipto y los había librado del poder del faraón, rey de Egipto. Adoraron a otros dioses,

[8] y siguieron las costumbres de las gentes que el Señor había expulsado ante ellos; costumbres que habían introducido los reyes de Israel.

[9] Los israelitas ofendieron al Señor, su Dios, con prácticas detestables. Construyeron santuarios en los altozanos de todas sus ciudades, desde las torres de guardia hasta la ciudad amurallada,

[10] así como piedras conmemorativas e imágenes sagradas en toda colina elevada y bajo cualquier árbol frondoso.

[11] Más aún, quemaron incienso en los santuarios de los altozanos a la manera de los pueblos que el Señor había expulsado ante ellos, y cometieron toda clase de maldades irritando al Señor;

[12] adoraron a los ídolos en contra de la prohibición del Señor: «Ustedes no harán tal cosa».

[13] El Señor repetía insistentemente a Israel y a Judá por medio de todos los profetas y videntes: «Conviértanse de su mala conducta y cumplan mis preceptos y mandamientos, siguiendo en todo la ley que di a sus antepasados y que les comuniqué por mis siervos, los profetas».

[14] Pero ellos la desobedecieron, mostrándose más tercos que sus antepasados. No creyeron en el Señor su Dios,

[15] menospreciaron sus leyes y la alianza que había hecho con sus antepasados, así como las instrucciones que les había dado. Se fueron detrás de dioses inconsistentes y se hicieron semejantes a ellos; imitaron a sus vecinos, siendo así que el Señor les había ordenado que no hicieran lo que ellos hacían.

[16] Desobedecieron todos los mandamientos del Señor su Dios, se hicieron dos becerros fundidos y una imagen sagrada, adoraron a todos los astros del cielo y dieron culto a Baal.

[17] Pasaron a sus hijos y a sus hijas por el fuego, practicaron la adivinación y la hechicería, y se entregaron a todo lo que el Señor desaprueba, hasta colmar su indignación.

[18] El Señor, muy irritado contra Israel, lo arrojó de su presencia. Sólo quedó la tribu de Judá,

[19] aunque tampoco Judá cumplió los mandamientos del Señor su Dios, sino que imitó las costumbres de Israel.

[20] Por eso, el Señor rechazó a toda la raza de Israel y la humilló entregándola en manos de saqueadores, hasta arrojarla de su presencia.

[21] Cuando Israel se separó de la dinastía de David y se eligió por rey a Jeroboán, hijo de Nabat, éste desvió a Israel del camino del Señor y lo arrastró a un gran pecado.

[22] Los israelitas imitaron siempre el pecado de Jeroboán sin apartarse de él.

[23] Hasta que el Señor echó a Israel de su presencia, según lo había predicho por medio de todos sus siervos los profetas. Israel fue deportado lejos de su tierra y llevado a Asiria hasta el día de hoy.

[24] El rey de Asiria trajo gentes de Babilonia, de Cutá, de Avá, de Jamat y de Sefarvaín y repobló con ellas las ciudades de Samaría, para sustituir a los israelitas. Ocuparon Samaría y se establecieron en sus ciudades.

[25] Al principio, cuando se instalaron, no respetaban al Señor, pero el Señor envió contra ellos leones que mataron a algunos de ellos.

[26] Entonces dieron esta noticia al rey de Asiria: –Las gentes que enviaste para repoblar las ciudades de Samaría ignoran cómo dar culto al Dios de aquel país, y por eso él ha mandado contra ellos leones que los están matando a causa de esta ignorancia.

[27] Entonces el rey de Asiria ordenó: –Lleven uno de los sacerdotes que trajeron deportados de Samaría, para que viva allí y les enseñe a dar culto al Dios de aquel país.

[28] Vino, pues, uno de los sacerdotes deportados de Samaría, fijó su residencia en Betel y les enseñaba a dar culto al Señor.

[29] Pero aquellas gentes se fabricaron sus propios dioses, y los colocaron en los santuarios de los altozanos, levantados por los distintos grupos nacionales en las ciudades en que vivían:

[30] los de Babilonia daban culto a Sucot Benot; los de Cutá a Nergal; los de Jamat a Asimá;

[31] los eveos, a Nibjáz y Tartac; y los sefarvaítas inmolaban a sus hijos en el fuego en honor de Adramelec y Anamelec, dioses de Sefarvaín.

[32] Daban también culto al Señor, y eligieron de entre el pueblo sacerdotes para que oficiaran en los santuarios de los altozanos.

[33] Adoraban al mismo tiempo al Señor y a sus dioses, según los ritos de sus naciones de procedencia.

[34] Todavía hoy siguen sus antiguas costumbres. No honran al Señor ni practican sus normas y ritos ni la ley y mandamientos que él ordenó a los hijos de Jacob, a quien puso por nombre Israel.

[35] El Señor había hecho con ellos una alianza y les había mandado: –No veneren a dioses extraños ni los adoren, no les den culto ni les ofrezcan sacrificios.

[36] Sólo al Señor, que los sacó de Egipto con brazo poderoso, rendirán culto, adorarán y ofrecerán sacrificios.

[37] Observarán siempre escrupulosamente las normas y ritos, la ley y los mandamientos que él les dio por escrito. No darán culto a otros dioses.

[38] No olvidarán la alianza que hice con ustedes, y no rendirán culto a otros dioses.

[39] Sólo el Señor será su Dios, y él los librará de sus enemigos.

[40] Pero ellos no se sometieron, sino que siguieron practicando sus antiguas costumbres,

[41] de modo que aquellas gentes daban culto al mismo tiempo al Señor y a sus ídolos. Y sus descendientes siguen haciendo lo mismo hasta el día de hoy.

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