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[1] Ustedes los poderosos no son justos en sus decisiones. No están gobernando a la gente como debe ser,

[2] sino que tienen la mente llena de maldad. Dan rienda suelta a la violencia en el país.

[3] Los perversos se corrompen desde que nacen; los mentirosos se descarrían desde el vientre materno.

[4] Su veneno es como el de las serpientes, como el de una cobra sorda que cierra su oído,

[5] para no oír la música de los encantadores, ni siquiera del encantador más hábil.

[6] Rómpeles los dientes, Dios mío, arráncales a esos leones sus colmillos, SEÑOR.

[7] Que su fuerza desaparezca como el agua entre los dedos; que sean aplastados como hierba que se pisa.

[8] Que desaparezcan como la babosa que se deshace; que sean como un bebé que nace muerto y nunca ve la luz del sol.

[9] Que antes de darse cuenta, ardan como espinos que se queman para calendar la olla. Que sean arrancados con enojo, como hierba mala entre la hierba buena.

[10] Y se alegre el justo al verse vengado, como el soldado que pisa la sangre del enemigo.

[11] La gente dirá: «De veras los justos son recompensados; es verdad que hay un Dios que gobierna el mundo».

Salmos — Chapters