[1] Esto es lo que me dijo el SEÑOR: «Jeremías, ve y cómprate un cinturón de lino, colócatelo en la cintura y no lo metas en agua».
[2] Así que compré el cinturón tal como el SEÑOR me había dicho y me lo coloqué en la cintura.
[3] Luego, el SEÑOR me dio un segundo mensaje:
[4] «Toma el cinturón que compraste y que llevas en la cintura, ve a Perat y escóndelo allí en una roca».
[5] Así que fui y lo escondí en Perat, tal como me lo había ordenado el SEÑOR.
[6] Después de mucho tiempo, el SEÑOR me dijo: «Levántate, y ve a Perat y toma el cinturón que te ordené que escondieras».
[7] Así que fui a Perat, cavé y saqué el cinturón del lugar donde lo había escondido. El cinturón ya estaba podrido y no servía para nada.
[8] Entonces el SEÑOR me dio este mensaje:
[9] «Esto dice el SEÑOR: “Así como destruí este cinturón, destruiré el esplendor de Judá y de Jerusalén,
[10] pueblo perverso que se niega a escuchar mis palabras y que se guía por la terquedad de su corazón perverso. Se ha ido tras otros dioses para servirlos y adorarlos; es como este cinturón que no sirve para nada.
[11] Así como uno se ajusta el cinturón a la cintura, así hice que todo el pueblo de Israel y de Judá se ajustara a mí”, dice el SEÑOR. “Yo quería que ellos fueran mi pueblo y me dieran fama, honor y gloria, pero no me obedecieron”.
[12] »Diles también lo siguiente: “Esto dice el SEÑOR, Dios de Israel: ‘Toda jarra debe llenarse de vino’. Y ellos te dirán: ‘¡Pues claro que sabemos que toda jarra debe llenarse de vino!’
[13] Y tú les dirás que esto dice el SEÑOR: ‘Voy a embriagar a todos los habitantes de este país; a los reyes que se sientan en el trono de David, a los sacerdotes, a los profetas y a todos los habitantes de Jerusalén.
[14] Haré que se hagan pedazos unos a otros, padres e hijos por igual. No habrá nada que me impida destruirlos; lo haré sin compasión y no les tendré piedad ni lástima’. Es la decisión del SEÑOR”».
[15] Escuchen y presten atención. No sean orgullosos, pues el SEÑOR lo ha dicho.
[16] Den gloria al SEÑOR su Dios, antes de que caiga la oscuridad y sus pies empiecen a tropezar en las colinas oscuras; antes de que él convierta en profunda oscuridad, en densas tinieblas, la luz que ustedes esperan.
[17] Si ustedes no escuchan esto, lloraré en secreto debido a su soberbia. Derramaré amargas lágrimas, porque el rebaño del SEÑOR será llevado prisionero.
[18] Diles esto al rey y a la reina madre: «Bajen de sus tronos y siéntense con el resto de la gente, pues se les han caído de la cabeza sus hermosas coronas».
[19] Las ciudades del Néguev están cerradas y no hay nadie que las abra. Todos los habitantes de Judá han sido expulsados de su tierra, desterrados en su totalidad.
[20] »Levanten sus ojos y vean a los que vienen del norte. ¿Dónde está el rebaño que te fue entregado, aquel rebaño que era tu orgullo?
[21] ¿Qué dirás cuándo él nombre como tus jefes a aquellos a quienes tú misma enseñaste? ¿No te llenarás de un dolor tan grande como el que siente una mujer que da a luz?
[22] Y si te preguntas: “¿Por qué me sucede esto?” Pues por tus muchos pecados, te alzaron la falda y te violaron.
[23] ¿Puede el etíope cambiar el color de su piel? ¿Puede un leopardo cambiar sus manchas? Así mismo, ustedes no pueden hacer el bien, estando tan acostumbrados a hacer el mal.
[24] Los esparciré a ustedes por todas partes como la paja que el viento del desierto se lleva lejos.
[25] “Eso es lo que te mereces, lo que yo planeé para ti”, dice el SEÑOR. »Es por haberme olvidado y por haber confiado en dioses falsos.
[26] Yo también te alzaré la falda hasta cubrirte la cara para exponerte a la vergüenza.
[27] Yo lo he visto todo, tus infidelidades, tus relinchos, la vergüenza de tu prostitución en las colinas y tus horribles pecados en los campos. ¡Pobre de ti, Jerusalén! ¿Cuánto tiempo seguirás siendo impura?»