[1] Pobre de ese país lleno del zumbido de insectos, más allá de los ríos de Etiopía,
[2] que envía mensajeros a través del mar en barcos de junco sobre las aguas. Vayan rápido, mensajeros, a su nación de gente alta y piel brillante. Es gente conquistadora y temida en todas partes, cuyo país está surcado por ríos.
[3] Todos ustedes, habitantes del mundo, los que viven en la tierra, fíjense cuando aparezca una señal sobre los montes. Pongan atención cuando suene una trompeta.
[4] Pues el SEÑOR me dijo: «Yo estaré callado y vigilante desde el lugar donde yo vivo, como calor brillante cuando calienta el sol; como nube de rocío en el calor de la época de cosecha.
[5] Antes de la época de cosecha, cuando haya pasado la floración y las flores se conviertan en uvas maduras, podarán con cuchillos los vástagos de la vid, y cortarán las ramas y las quitarán.
[6] Las dejarán en las montañas para las aves de rapiña y los animales salvajes. En el verano les servirán de alimento a las aves. En el invierno se las comerán los animales salvajes».
[7] En ese tiempo el SEÑOR recibirá ofrendas de una nación de gente alta y piel brillante. Nación poderosa que conquista a otras naciones, país surcado de ríos. Las traerán al lugar del nombre del SEÑOR Todopoderoso, al monte Sion.