[1] Levanté la vista y tuve una visión. Vi cuatro cuernos.
[2] Y pregunté al ángel que hablaba conmigo: –¿Qué significan estos cuernos? Me respondió: –Representan el poder de los que dispersaron a Judá, a Israel y a Jerusalén.
[3] Después el Señor me hizo ver cuatro herreros.
[4] Pregunté: –¿Qué vienen a hacer éstos? Y me contestó: –Los cuernos representan a los que dispersaron a Judá hasta el punto de que nadie podía levantar cabeza; pero los herreros han venido a provocarles terror, a destruir el poder que las naciones ejercieron contra el país de Judá a fin de dispersarlo.
[5] Levanté la vista y tuve una visión. Ví un hombre con una cuerda de medir en la mano.
[6] Le pregunté: –¿Adónde vas? Me respondió: –A medir Jerusalén para averiguar su anchura y su longitud.
[7] Cuando ya se iba el ángel que estaba hablando conmigo, otro ángel le salió al encuentro
[8] y le dijo: –Corre y di a ese joven: Jerusalén será una ciudad abierta por la gran cantidad de hombres y animales que habitarán en ella.
[9] Y yo seré para ella, oráculo del Señor, una muralla de fuego alrededor, y con mi presencia la colmaré de gloria.
[10] ¡Animo, vamos! Escapen del país del norte, oráculo del Señor, ustedes a quienes dispersé a los cuatro vientos del cielo, oráculo del Señor.
[11] ¡Arriba, Sión, huye de Babilonia donde te has instalado!
[12] Porque así dice el Señor todopoderoso que me ha enviado contra las naciones que los despojaron: «El que los toca a ustedes, toca la niña de mis ojos».
[13] Yo las voy a castigar, sus propios esclavos las saquearán, y tendrán que reconocer que es el Señor todopoderoso quien me ha enviado.
[14] Salta de gozo, alégrate, Sión: porque yo vengo a habitar en medio de ti, oráculo del Señor.
[15] Aquel día numerosas naciones se unirán al Señor y constituirán mi pueblo; yo habitaré en medio de ti, y reconocerás que el Señor todopoderoso es quien me ha enviado a ti.
[16] El Señor hará de Judá su propiedad en la tierra santa, y elegirá de nuevo a Jerusalén.
[17] Que calle ante el Señor todo ser vivo, porque sale de su santa morada dispuesto a intervenir.