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[1] He aquí, Jerusalén, que viene el día del Señor en que tus despojos serán repartidos como botín dentro de tus muros.

[2] El Señor reunirá a todas las naciones para luchar contra Jerusalén: la ciudad será conquistada, las casas saqueadas, violadas las mujeres. La mitad de la ciudad irá al cautiverio; pero el resto del pueblo no será sacado de la ciudad.

[3] Entonces saldrá el Señor y combatirá contra esas naciones, como él suele combatir el día de la batalla.

[4] Aquel día pondrá sus pies en el monte de los Olivos que está frente a Jerusalén, hacia el oriente. El monte de los Olivos se partirá por la mitad, de este a oeste, formando un gran valle; la mitad del monte se desplazará hacia el norte y la otra mitad hacia el sur.

[5] El valle de Hinon quedará obstruido desde Goa hasta Jasol como quedó en tiempos de Ozías, rey de Judá, a causa del terremoto. El Señor tu Dios vendrá acompañado de todos los santos.

[6] Aquel día no habrá astros que iluminen, ni frío ni hielo,

[7] sino que será un día único, sólo conocido por el Señor; no se distinguirá el día de la noche, porque en la noche seguirá brillando la luz.

[8] Aquel día brotarán aguas vivas de Jerusalén, la mitad hacia el mar oriental, y la mitad hacia el mar occidental; correrán en verano y en invierno.

[9] Y el Señor reinará sobre toda la tierra. Aquel día el Señor será el único, y único será su nombre.

[10] Toda esta tierra se transformará en llanura, desde Gueba hasta Rimón en el Negueb. Pero Jerusalén se mantendrá en alto y será habitada desde la puerta de Benjamín hasta el emplazamiento de la primera puerta, la puerta del Angulo, y desde la torre de Jananel hasta las bodegas del rey.

[11] Habitarán en ella sin volver a ser amenazados de exterminio; vivirán seguros en Jerusalén.

[12] Y ésta será la calamidad con la que el Señor castigará a todos los pueblos que lucharon contra Jerusalén: hará que se pudran estando aún con vida; se les pudrirán los ojos en sus órbitas, y la lengua en su boca.

[13] Aquel día el Señor provocará entre ellos un pánico terrible: cada uno se trenzará con su compañero en una lucha cuerpo a cuerpo.

[14] Hasta Judá luchará al lado de Jerusalén. Entonces les serán arrebatadas a las naciones vecinas todas sus riquezas en cantidades enormes.

[15] Y una calamidad semejante caerá sobre caballos, mulos, camellos, burros y toda clase de animales que tengan en su campamento.

[16] Y los sobrevivientes de los pueblos que invadieron Jerusalén subirán año tras año a postrarse ante el Rey, el Señor todopoderoso, y a celebrar la fiesta de las tiendas.

[17] Y si algún pueblo de la tierra no sube a Jerusalén a postrarse ante el Rey, el Señor todopoderoso, él no enviará la lluvia sobre ese pueblo.

[18] Si Egipto no acude, caerá también sobre él la calamidad con que el Señor castiga a las naciones que no suben a celebrar la fiesta de las tiendas.

[19] Ese será el castigo de Egipto y el de todas las naciones que no acudan a celebrar la fiesta de las tiendas.

[20] Aquel día las campanillas de los caballos llevarán un letrero: «Consagrado al Señor», y las ollas del templo del Señor serán tan sagradas como las copas de la aspersión ante el altar.

[21] Toda olla en Judá y Jerusalén estará consagrada al Señor todopoderoso; todos los que vengan a ofrecer un sacrificio se servirán de ellas para cocer la carne ofrecida; y aquel día no habrá ya comerciantes en el templo del Señor todopoderoso.

Zacarías — Chapters