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Número 24

[1] Al ver Balaán que el Señor se complacía en bendecir a Israel, no fue ya como las otras veces en busca de presagios, sino que dirigió su mirada al desierto.

[2] Pero cuando levantó los ojos y vió a Israel acampado por tribus, el espíritu de Dios vino sobre él,

[3] y pronunció este oráculo: Oráculo de Balaán, hijo de Beor; oráculo del varón clarividente;

[4] oráculo del que escucha palabras de Dios, del que ve la visión del Poderoso, y cae en éxtasis con los ojos abiertos.

[5] ¡Qué bellas son tus tiendas, Jacob, y tus moradas, Israel!

[6] Son como torrentes que se alargan, como jardines junto al río, como sauces plantados por el Señor, como cedros junto a la corriente.

[7] Los cántaros desbordan de agua, y aguas abundantes riegan su semilla. Su rey es más alto que Agag y su reinado crece en poderío.

[8] Cuando los hizo salir de Egipto, Dios se mostró fuerte como un búfalo; él devora las naciones enemigas, machaca sus huesos, las traspasa con sus flechas;

[9] se tiende, se acuesta como un león, como una leona, ¿quién lo levantará? ¡Bendito quien te bendiga, maldito quien te maldiga!

[10] Indignado contra Balaán, Balac golpeó sus manos y le dijo: –Te había llamado para maldecir a mis enemigos y los has bendecido por tres veces.

[11] Así que vete a tu tierra. Te había prometido colmarte de honores, pero, ya ves, el Señor te ha privado de ellos.

[12] Balaán respondió: –¿No había dicho yo a tus mensajeros que,

[13] aunque me dieras tu palacio lleno de oro y plata, yo no podría contradecir las órdenes del Señor, ni hacer por propia iniciativa cosa alguna, buena o mala, sino que diría fielmente lo que el Señor dijera?

[14] Pero ahora que regreso a mi pueblo, escucha, ya que quiero anunciarte lo que este pueblo hará al tuyo en los días venideros.

[15] Y pronunció este oráculo: Oráculo de Balaán, hijo de Beor; oráculo del varón clarividente;

[16] oráculo del que escucha palabras de Dios y conoce los designios del Altísimo; que ve la visión del Poderoso, y cae en éxtasis con los ojos abiertos.

[17] Lo veo, pero no se realizará ahora; lo contemplo, pero no está cerca: una estrella sale de Jacob, un cetro surge de Israel; machaca las sienes de Moab y el cráneo de los hijos de Set.

[18] Conquistará Edom, y Seír, su enemigo, será su posesión. Israel despliega su poder,

[19] de Jacob sale un dominador que aniquila lo que queda de la ciudad.

[20] Balaán vio entonces a Amalec y continuó su oráculo: Amalec es la primicia de las naciones, pero su final será la ruina.

[21] Luego vio a los quenitas y prosiguió: Tu morada es segura, tu nido encaramado en las rocas;

[22] pero estás destinado al fuego; espera un poco y Asur te hará cautivo.

[23] Continuó todavía su oráculo diciendo: ¡Ay! ¿quién sobrevivirá a la acción de Dios?

[24] naves vienen de Quitín: oprimen a Asur, oprimen a Eber, pero su final será también la ruina.

[25] Balaán entonces se levantó y regresó a su tierra, mientras Balac se fue también por su camino.

Número — Chapters