[1] El Señor dijo a Moisés y a Aarón:
[2] –Esta es la ley que el Señor establece: Di a los israelitas que te traigan una vaca roja, sin ningún defecto, y que nunca haya llevado yugo.
[3] La entregarán al sacerdote Eleazar, que la sacará del campamento y la hará inmolar en su presencia.
[4] El sacerdote Eleazar mojará su dedo en la sangre y hará siete aspersiones en dirección a la fachada de la tienda del encuentro.
[5] Después hará quemar la vaca en su presencia; quemarán la piel, la carne, la sangre y el vientre.
[6] El sacerdote tomará madera de cedro, hisopo y lino rojo, y lo echará en el fuego donde se quema la vaca.
[7] Lavará sus vestidos y su cuerpo y entrará en el campamento, pero quedará impuro hasta la tarde.
[8] También el que la quemó lavará sus vestidos y su cuerpo, pero quedará impuro hasta la tarde.
[9] Un hombre en estado de pureza recogerá las cenizas de la vaca y las dejará en un lugar puro, donde serán guardadas por la asamblea israelita para hacer el agua de la purificación; es un sacrificio por el pecado.
[10] El que recoja las cenizas de la vaca, limpiará sus vestidos, pero quedará impuro hasta la tarde. Así se establece a perpetuidad para los israelitas y para los extranjeros residentes.
[11] El que toque un cadáver, sea quien fuere el muerto, quedará impuro siete días.
[12] Se purificará con el agua de la purificación los días tercero y séptimo y quedará puro, pero si no se purifica los días tercero y séptimo, no quedará puro.
[13] El que ha tocado un muerto, un cadáver humano, y no se purifica, contamina la morada del Señor. Será excluido de Israel, pues no se purificó con el agua de la purificación: es impuro y su impureza quedará en él.
[14] Esta es la norma para cuando un hombre muere en una tienda: el que entre en la tienda, junto con los que se encuentran en ella, quedarán impuros durante siete días.
[15] También quedarán impuras las vasijas que estén sin tapar.
[16] Asimismo, el que toque en el campo un hombre muerto por la espada o un muerto cualquiera, así como huesos humanos o un sepulcro, quedará impuro siete días.
[17] Para purificar al que quedó impuro, tomarás un poco de ceniza del brasero del sacrificio por el pecado y la echarás en un vaso, añadiendo agua corriente.
[18] Un hombre en estado de pureza tomará el hisopo, lo mojará en el agua y rociará la tienda, los objetos y las personas que haya en ella, e igualmente rociará al que haya tocado huesos humanos, una víctima, un muerto o un sepulcro.
[19] El hombre puro rociará al impuro los días tercero y séptimo. El impuro, después de la última aspersión, limpiará sus vestidos, se lavará, y a la tarde quedará puro.
[20] El hombre impuro que no se purifique será excluido de la asamblea, porque ha contaminado el santuario del Señor; no se ha purificado con agua de la purificación y es impuro.
[21] Así se establece a perpetuidad para ustedes. El que haga la aspersión con el agua de la purificación lavará sus vestidos, y el que toque estas aguas quedará impuro hasta la tarde.
[22] Todo cuanto toque el impuro quedará impuro, y la persona que lo toque a él quedará impura hasta la tarde.