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Nehemías 8

[1] Todo el pueblo se congregó como un solo hombre en la plaza de la Puerta de las Aguas y pidió a Esdras, el escriba, que trajera el libro de la ley de Moisés que el Señor había entregado a Israel.

[2] Así lo hizo el sacerdote Esdras. El día primero del séptimo mes trajo el libro de la ley y ante la asamblea compuesta por hombres, mujeres y cuantos tenían uso de razón,

[3] lo estuvo leyendo en la plaza de la Puerta de las Aguas desde la mañana hasta el mediodía. Todo el pueblo, hombres, mujeres y cuantos tenían uso de razón, escuchaban con atención la lectura del libro de la ley.

[4] Esdras, el escriba, estaba de pie sobre un estrado de madera levantado para la ocasión. A su derecha estaban Matitías, Sema, Anías, Urías, Jelcías y Maasías; y a su izquierda, Pedayas, Misael, Malaquías, Jasún, Jasbadana, Zacarías y Mesulán.

[5] Esdras abrió el libro a la vista de todo el pueblo, pues estaba más alto que todos, y, al abrirlo, todo el pueblo se puso de pie.

[6] Esdras bendijo al Señor, el gran Dios; y todo el pueblo, levantando las manos, respondió: –Amén, amén. Después se postraron y, rostro en tierra, adoraron al Señor.

[7] Josué, Baní, Serebías, Jamín, Acub, Sabtay, Odías, Maasías, Quelitá, Azarías, Jozabad, Janán, Pelayas y los levitas explicaban la ley al pueblo que estaba de pie.

[8] Leían el libro de la ley de Dios clara y distintamente explicando el sentido, para que pudieran entender lo que se leía.

[9] El gobernador Nehemías, Esdras el sacerdoteescriba y los levitas que instruían al pueblo, dijeron a todos: –Este día está consagrado al Señor, nuestro Dios: no estén tristes ni lloren. Porque todo el pueblo lloraba al oír las palabras de la ley.

[10] Nehemías añadió: –Vayan a casa y coman alimentos exquisitos, beban licores dulces y manden su porción a los que no han preparado nada, pues este día ha sido consagrado a nuestro Señor. ¡No estén tristes, que el Señor se alegra al verlos fuertes!

[11] Y los levitas tranquilizaban a todo el pueblo diciendo: –No se lamenten ni estén tristes, que este es un día santo.

[12] Y todo el pueblo se fue a comer y a beber. Repartieron porciones y celebraron una gran fiesta, pues habían comprendido las palabras que les habían enseñado.

[13] Al día siguiente los jefes de familia de todo el pueblo, los sacerdotes y los levitas se reunieron en torno a Esdras, el escriba, para examinar más de cerca las palabras de la ley.

[14] Encontraron en la ley que el Señor había prescrito por medio de Moisés, que los israelitas debían vivir en tiendas de campaña durante la fiesta del mes séptimo,

[15] y publicaron por todas sus ciudades y en Jerusalén: –Vayan a la montaña y traigan ramos de olivo, de arrayán, de mirto, de palmera y de otros árboles frondosos para hacer tiendas, como está mandado.

[16] El pueblo fue a buscar los ramos y se hicieron tiendas en sus terrazas, en sus patios, en los atrios del templo de Dios, en la plaza de la Puerta de las Aguas y en la Puerta de Efraín.

[17] Toda la asamblea de los que habían regresado del destierro hizo tiendas de campaña y se instaló en ellas. Desde los tiempos de Josué, hijo de Nun, hasta aquel día no habían hecho los israelitas cosa semejante. Y la alegría fue inmensa.

[18] Todos los días, desde el primero hasta el último, Esdras leyó el libro de la ley de Dios. La fiesta duró una semana, y el día octavo, como estaba establecido, se celebró una asamblea solemne.

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