[1] Cuando Sambalat, Tobías, Guesen el árabe y los demás enemigos nuestros supieron que yo había restaurado la muralla y no quedaba boquete alguno en ella, aunque por entonces no había fijado todavía las hojas de las puertas,
[2] Sambalat y Guesen me enviaron este mensaje: –Ven a entrevistarte con nosotros en Quefirín, en la vega de Ono. Como lo que pretendían era perjudicarme,
[3] les envié mensajeros con esta respuesta: –Tengo entre manos una obra importante y no puedo bajar; la obra se paralizaría durante mi ausencia.
[4] Por cuatro veces me repitieron la misma invitación, y otras tantas contesté con la misma evasiva.
[5] Entonces Sambalat, siempre con la misma intención, me envió una vez más por medio de un criado una carta abierta,
[6] en la que decía: Corre por aquí –Guesen lo afirma– el rumor de que tú y los judíos tratan de rebelarse y por eso reconstruyes la muralla. Tú serías su rey
[7] y habrías incluso designado ya profetas que refiriéndose a ti proclamen en Jerusalén: «¡Judá tiene rey!» Estos rumores llegarán sin duda a oídos del rey; ven, pues, para que tengamos un cambio de impresiones.
[8] Yo le mandé esta respuesta: No hay nada de lo que dices; todo es invento tuyo.
[9] Lo que pretendía era atemorizarnos, creyendo que así suspenderíamos los trabajos y que la obra no se llevaría a cabo. Pero, por el contrario, yo continué con más ánimo.
[10] Fui por entonces a ver a Semayas, hijo de Delayas, hijo de Meetabel, que no podía salir de casa. Me dijo: –Vamos al templo de Dios, al interior del santuario. Cerremos bien las puertas del santuario pues esta misma noche piensan venir a matarte.
[11] Yo respondí: –¿Huir un hombre como yo? Un hombre de mi condición no puede refugiarse en el santuario para salvar su vida. No, no entraré.
[12] La verdad es que en seguida me di cuenta de que no lo había enviado Dios a mí con este aviso, sino que había sido comprado por Tobías y Sambalat.
[13] Pensaban que, atemorizado por él, seguiría su consejo y cometería un pecado que les diera ocasión de crearme mala fama y desacreditarme.
[14] ¡Acuérdate, Dios mío, de esto que han hecho Tobías y Sambalat; acuérdate también de la profetisa Noadías y de los demás profetas que trataron de atemorizarme!
[15] La muralla quedó terminada el veinticinco del mes de Elul, en cincuenta y dos días.
[16] Cuando la noticia llegó a oídos de nuestros enemigos y lo vieron las naciones de alrededor, todos quedaron maravillados y reconocieron que la obra había sido hecha con ayuda de nuestro Dios.
[17] Por aquellos días muchos de los jefes de Judá mantenían frecuente correspondencia con Tobías.
[18] Contaba éste con muchos partidarios en Judá porque era yerno de Secanías, hijo de Araj, y su hijo Jojanán estaba casado con la hija de Mesulán, hijo de Berequías.
[19] Abiertamente lo alababan en mi presencia y a su vez le transmitían todo cuanto yo decía. Tobías, por su parte, seguía intimidándome con cartas.