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Génesis 45

[1] No pudiendo contenerse ya José ante quienes lo rodeaban, ordenó: –Salgan todos de mi presencia. Y no quedó nadie con él cuando se dio a conocer a sus hermanos.

[2] Entonces rompió a llorar con grandes gritos de forma que lo oyeron los egipcios y la noticia llegó hasta la casa del faraón.

[3] José dijo a sus hermanos: –Yo soy José, ¿vive todavía mi padre? Sus hermanos no pudieron responderle, pues estaban asustados ante él.

[4] Entonces él les dijo: –Acérquense a mí. Ellos se acercaron, y él les repitió: –Yo soy José, su hermano, el que ustedes vendieron a Egipto.

[5] Pero no estén angustiados, ni les pese el haberme vendido, pues Dios me envió para que viniera antes que ustedes y pudiera salvar sus vidas.

[6] Ya van dos años de hambre en el país, y aún quedan otros cinco en los que no se podrá arar ni cosechar.

[7] Dios me ha enviado antes que ustedes para que su descendencia se perpetúe en esta tierra y para salvarles de modo admirable.

[8] Así pues, no fueron ustedes quienes me enviaron a este lugar, sino Dios. El me ha hecho como un padre para el faraón: señor de su casa y gobernador de todo el país de Egipto.

[9] Vayan aprisa adonde está mi padre y díganle: «Así dice tu hijo José: Dios me ha constituido señor de todo Egipto; ven a mi lado sin tardar.

[10] Vivirás en la región de Gosen y estarás cerca de mí, tú y tus hijos y tus nietos, tus ovejas, tus vacas y todos tus bienes.

[11] Yo cuidaré allí de tu subsistencia, para que no caigas en la miseria, tú y tu familia, ni pierdas todos tus bienes, porque todavía quedan cinco años de hambre».

[12] Ustedes y mi hermano Benjamín son testigos de que soy yo el que personalmente les hablo.

[13] Cuéntenle a mi padre la dignidad que tengo en Egipto y todo lo que han visto; vayan aprisa y traigan aquí a mi padre.

[14] Entonces se abrazó al cuello de Benjamín llorando, y Benjamín lloraba también abrazado a él.

[15] Luego besó a todos sus hermanos, entre lágrimas. Sólo entonces le hablaron sus hermanos.

[16] Cuando llegó a casa del faraón la noticia de que habían venido los hermanos de José, se alegraron el faraón y sus ministros.

[17] El faraón dijo a José: –Di a tus hermanos: Carguen sus burros y regresen a Canaán.

[18] Tomen a su padre y a sus familias y vengan aquí. Yo les daré lo mejor de Egipto, y comerán de lo más sustancioso del país.

[19] Diles también: Provéanse en Egipto de carretas para traer a sus niños y mujeres, tomen a su padre y vengan.

[20] No tengan pena por lo que dejan, porque lo mejor de la tierra de Egipto será para ustedes.

[21] Así lo hicieron los hijos de Israel. José les proporcionó carretas conforme a la orden del faraón y les entregó víveres para el camino.

[22] A cada uno le dio un vestido nuevo, pero a Benjamín le dio trescientas monedas de plata y cinco vestidos nuevos.

[23] Para su padre envió diez burros cargados con los mejores productos de Egipto y diez burras cargadas de trigo, pan y comida para el viaje.

[24] Después se despidió de sus hermanos, y cuando partían les dijo: –No se entretengan discutiendo por el camino.

[25] Subieron ellos de Egipto, llegaron a Canaán, donde estaba su padre Jacob,

[26] y le dieron la noticia: –José vive todavía y es señor de todo Egipto. Pero su corazón no se conmovió, porque no los creía.

[27] Sin embargo, cuando ellos le refirieron todo lo que José les había dicho y vio las carretas que José enviaba para llevarlo, el espíritu de su padre Jacob revivió.

[28] Israel dijo: –¡Basta! Sin duda mi hijo José está vivo todavía. Iré a verlo antes de morir.

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