[1] David dijo: –Este será el templo del Señor Dios, y éste el altar de los holocaustos para Israel.
[2] David mandó reunir a todos los extranjeros residentes en Israel y empleó a muchos de ellos como canteros para tallar piedras, con vistas a la construcción del templo de Dios.
[3] Preparó también clavos de hierro en abundancia para las hojas de las puertas y para las barras; incalculable era asimismo el bronce
[4] y la madera de cedro traída por sidonios y tirios.
[5] David pensaba: –Mi hijo Salomón es todavía joven e inexperto, y el templo que tiene que edificar al Señor tiene que ser famoso, espléndido y monumental a la vista de las naciones. Voy a dejarle todo preparado. Así que, antes de morir, hizo grandes preparativos.
[6] Luego llamó a su hijo Salomón y le encargó la construcción de un templo al Señor,
[7] Dios de Israel, con estas palabras: –Hijo mío, yo tuve intención de construir un templo en honor del Señor, mi Dios,
[8] pero el Señor me dijo: «Tú has derramado mucha sangre y han sido muchas tus guerras. No serás tú quien construya un templo en mi honor, pues has derramado mucha sangre ante mí.
[9] Te nacerá un hijo, que vivirá en paz con todos los enemigos de alrededor; Salomón será su nombre. En su tiempo, yo daré paz y tranquilidad a Israel.
[10] Será él quien construya un templo en mi honor; será para mí un hijo y yo seré para él un padre, y estableceré para siempre el trono de su reino sobre Israel».
[11] Hijo mío, que el Señor esté contigo para que, según su profecía, el templo del Señor tu Dios sea construido.
[12] Que el Señor te dé sabiduría e inteligencia para reinar sobre Israel y para que aciertes a vivir según la ley del Señor tu Dios.
[13] Si observas los mandamientos y preceptos que el Señor dio por medio de Moisés a Israel, triunfarás. Ten ánimo; no temas ni te acobardes.
[14] Yo con mi esfuerzo he logrado reunir para los gastos del templo del Señor tres mil cuatrocientas toneladas de oro, treinta y cuatro mil toneladas de plata, y bronce y hierro en gran cantidad. He almacenado también madera y piedra que tú aumentarás.
[15] Dispones de buen número de obreros, canteros, escultores y carpinteros, especializados en toda clase de obras.
[16] Hay oro, plata, bronce y hierro en abundancia. Animo, manos a la obra, y que el Señor esté contigo.
[17] David mandó a todos los jefes de Israel que prestaran ayuda a su hijo Salomón, diciéndoles:
[18] –¿No ha estado con ustedes el Señor, su Dios? ¿No tienen, gracias a él, paz en todas las fronteras, porque él ha sometido a mi poder a todos sus enemigos? Todo el país está bajo el dominio del Señor y de su pueblo.
[19] Pongan, pues, todo su esfuerzo y empeño al servicio del Señor, su Dios, y dispónganse a construir el templo del Señor, su Dios, para trasladar a él el arca de la alianza del Señor, y los utensilios consagrados a Dios.