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[1] «Levántate y brilla, Jerusalén, porque ha llegado tu luz. La gloria del SEÑOR ha amanecido sobre ti.

[2] La oscuridad cubre la tierra y densa oscuridad a las naciones. Pero el SEÑOR brilla sobre ti y su gloria aparecerá sobre ti.

[3] Naciones vendrán a tu luz y reyes a la brillantez de tu alborada.

[4] »Levanta tus ojos y mira alrededor. Se están reuniendo, vienen a ti. Tus hijos vienen de muy lejos y a tus hijas las traen en brazos.

[5] Entonces verás cómo resplandecerás. Tu corazón latirá de emoción y rebosarás de alegría. Porque los tesoros de países al otro lado del mar vendrán a ti. La riqueza de las naciones vendrá a ti.

[6] Multitudes de camellos de Madián y de Efa cubrirán tu tierra. Vendrán los de Sabá. Traerán oro e incienso y cantarán alabanzas al SEÑOR.

[7] Reunirán para ti todas las ovejas de Cedar. Los carneros de Nebayot estarán a tu servicio. Ellos serán ofrenda aceptable en mi altar. Glorificaré mi hermoso templo.

[8] »¿Quiénes son esos que vuelan como nubes y como palomas a su palomar?

[9] Verdaderamente los países lejanos esperan por mí y los barcos de Tarsis vienen a la cabeza. Traen de lejos a tus hijos con su oro y con su plata, en honor del SEÑOR tu Dios, el Santo de Israel, que te ha dado honra.

[10] Extranjeros construirán tus murallas, y sus reyes te servirán. »Te castigué estando enojado, pero de buen ánimo te mostraré compasión.

[11] Tus puertas siempre permanecerán abiertas. No cerrarán de noche ni de día para que puedas recibir las riquezas de las naciones traídas por reyes.

[12] Porque la nación o el reino que no te sirva perecerá. Esas naciones serán destruidas completamente.

[13] La gloria del Líbano vendrá a ti: pinos, abetos y cipreses juntos para embellecer aun más mi Lugar Santo. Yo glorificaré el lugar donde descansan mis pies.

[14] Los descendientes de los que te oprimieron vendrán a inclinarse ante ti y todos los que te despreciaron se tenderán a tus pies. Ellos te llamarán “La ciudad del SEÑOR, Sion la del Santo de Israel”.

[15] »En lugar de estar desierta, de ser odiada y de que nadie te visite, te haré objeto de orgullo eterno, fuente de alegría para todas las generaciones.

[16] Beberás la leche de las naciones y senos reales te amamantarán. Entonces sabrás que yo, el SEÑOR, soy tu Salvador, tu Libertador, el Poderoso de Jacob.

[17] Te traeré oro en vez de bronce, plata en vez de hierro, bronce en vez de madera y hierro en vez de piedras. Nombraré como tu supervisor a la paz y como gobernante a la justicia salvadora.

[18] Ya no se oirá más de violencia en tu tierra, ni de ruina y destrucción en tus fronteras. Llamarás a tus murallas “Salvación”, y a tus puertas, “Alabanza”.

[19] »El sol no te alumbrará más de día ni el brillo de la luna de noche. Porque el SEÑOR será luz eterna para ti y tu Dios será tu gloria.

[20] Tu sol no se ocultará más y la luna no disminuirá su brillantez. Porque el SEÑOR será tu luz eterna y tus días de luto terminarán.

[21] Todo tu pueblo será honesto y poseerán para siempre la tierra. Ellos son la planta que yo planté, el trabajo de mis manos que muestra mi grandeza.

[22] La familia más pequeña se convertirá en una familia grande y el menos importante se convertirá en una nación poderosa. Yo soy el SEÑOR. A su debido tiempo haré esto rápidamente».

Isaías — Chapters