[1] Jetro, sacerdote de Madián y suegro de Moisés, se enteró de todo lo que Dios había hecho por Moisés y por su pueblo Israel y de cómo el SEÑOR los había sacado de Egipto.
[2] Entonces Jetro fue a donde estaba Moisés y llevó con él a Séfora, la esposa de Moisés. Séfora no estaba con Moisés porque Jetro la había recibido después de que ella había sido enviada a casa.
[3] Jetro también llevó con él a los dos hijos de Séfora. El nombre de uno de ellos era Guersón porque Moisés dijo: «Yo era un inmigrante en tierra extranjera».
[4] El otro hijo se llamaba Eliezer porque Moisés dijo: «El Dios de mi papá me ayuda y me salvó de la espada del faraón».
[5] Jetro, la esposa y los hijos de Moisés fueron al monte de Dios, en el desierto, donde estaba acampando Moisés.
[6] Jetro le dijo a Moisés: —Yo, Jetro, tu suegro, vengo a verte, junto con tu esposa y tus dos hijos.
[7] Moisés salió a recibir a su suegro, se inclinó ante él y lo saludó de beso. Cuando los dos se habían saludado, entraron en la carpa.
[8] Moisés le contó a su suegro todo lo que el SEÑOR les había hecho al faraón y a los egipcios con el fin de ayudar a Israel. También le contó sobre todas las dificultades que habían tenido en el camino y cómo el SEÑOR los había salvado.
[9] Jetro se alegró mucho por todo el bien que el SEÑOR le había hecho a Israel al salvarlo del poder de Egipto
[10] y dijo: —Bendito sea el SEÑOR que los salvó del poder de Egipto y del faraón.
[11] Ahora sé que el SEÑOR es más grande que todos los dioses, porque salvó al pueblo del poder de Egipto cuando los egipcios los estaban tratando muy mal.
[12] Jetro, el suegro de Moisés, hizo ofrendas y sacrificios para honrar a Dios, y Aarón y todos los ancianos de Israel fueron a comer frente a Dios con el suegro de Moisés.
[13] El día siguiente, Moisés se sentó a juzgar al pueblo. El pueblo se colocó alrededor de Moisés todo el día.
[14] El suegro de Moisés vio todo lo que Moisés estaba haciendo por el pueblo y le preguntó: —¿Qué es lo que estás haciendo con este pueblo? ¿Por qué eres el único juez? ¿Y por qué siempre viene a ti todo el pueblo para que se haga justicia?
[15] Moisés le respondió a su suegro: —Porque el pueblo viene a buscarme para consultar a Dios.
[16] Cuando tienen algún problema entre ellos, vienen y yo decido quién tiene la razón. Yo doy a conocer las leyes y normas de Dios.
[17] Pero el suegro de Moisés le dijo: —Lo que estás haciendo no está bien.
[18] Tú y el pueblo que está contigo se van a cansar. Este trabajo es muy difícil para ti, no puedes hacerlo solo.
[19] Ahora escúchame, te voy a dar un consejo para que Dios esté contigo. Tú serás el representante de Dios ante el pueblo y llevarás los problemas de ellos ante él.
[20] Enséñales las leyes y las normas y hazles saber de qué manera deben vivir y qué deben hacer.
[21] Pero elige hombres buenos, dignos de confianza, que respeten a Dios, que no se dejen sobornar y haz que ellos manden sobre el pueblo. Coloca a unos de ellos a cargo de 1000 personas, a otros a cargo de 100, a otros a cargo de 50, e incluso otros a cargo de 10.
[22] Ellos estarán encargados de juzgar al pueblo en todo momento. Los casos más graves te los llevarán a ti, pero los casos menores los juzgarán ellos. Facilítate las cosas, encargándoles parte del trabajo.
[23] Si haces todo esto y lo ordena Dios, vas a poder sobrellevar tu trabajo y todo el pueblo se irá en paz a sus hogares.
[24] Moisés siguió el consejo de su suegro e hizo todo lo que él le dijo.
[25] Nombró hombres capaces de entre todo Israel e hizo que ellos gobernaran al pueblo. Nombró quienes estuvieran a cargo de grupos de 1000, de 100, de 50 e incluso de 10 personas.
[26] Ellos administraban justicia permanentemente entre los israelitas. Los casos difíciles se los llevaban a Moisés, pero los sencillos los resolvían ellos mismos.
[27] Después Moisés se despidió de su suegro y Jetro regresó a su tierra.