[1] Después de perseguir a los filisteos, la gente le dijo a Saúl que David se encontraba en el desierto de Engadi.
[2] Saúl eligió a 3000 hombres israelitas y se fueron a buscar a David y sus hombres en la región de los Peñascos de las Cabras.
[3] Saúl llegó a un redil de ovejas en el camino. Cerca de ahí había una cueva, donde entró para hacer sus necesidades. David y sus hombres se escondían en el fondo de la cueva.
[4] Los hombres le dijeron a David: —Este es el día al que se refería el SEÑOR cuando te dijo: “Te entregaré a tu enemigo para que hagas con él lo que mejor te parezca”. Entonces David se acercó a Saúl sin hacer ruido y cortó el borde del manto de Saúl sin que él se diera cuenta.
[5] Pero a David le remordió la conciencia por lo que había hecho,
[6] y les dijo a sus hombres: —¡Que el SEÑOR me libre de hacerle algo al rey! Saúl es a quien el SEÑOR eligió como rey. Yo no debo hacer nada contra él porque él es el elegido del SEÑOR.
[7] David les dijo esto a sus hombres para contenerlos y no les permitió que le hicieran ningún daño a Saúl. Saúl salió de la cueva y se fue.
[8] David lo siguió, gritando: —¡Majestad! Saúl miró hacia atrás y vio a David postrado rostro en tierra e inclinándose.
[9] David le dijo a Saúl: —¿Por qué escucha Su Majestad a los que dicen que yo quiero hacerle daño?
[10] Usted podrá ver con sus propios ojos que hoy mismo en esta cueva el SEÑOR me lo había puesto a usted en mis manos, pero no quise matarlo. Le respeté la vida, y dije: No le haré ningún daño a mi señor porque él es el rey que el SEÑOR eligió.
[11] »Mire usted el pedazo de tela del borde de su manto que tengo en mi mano. Yo pude haberlo matado cuando lo corté, pero no lo hice. Entienda bien y sepa que yo no planeo nada contra usted. Yo no le he hecho nada y sin embargo usted me acecha y trata de matarme.
[12] ¡Que sea el SEÑOR quien juzgue! Tal vez el SEÑOR lo castigue por el mal que me ha hecho, pero yo no alzaré mi mano contra usted.
[13] Porque como dice el refrán: “De los malos, la maldad”, pero yo no alzaré mi mano contra usted.
[14] ¿A quién persigue? ¿Contra quién va a pelear el rey de Israel? Persigue a quien no le va a hacer ningún daño. Es como perseguir a un perro muerto o a una pulga.
[15] Que el SEÑOR sea quien juzgue entre nosotros dos. Que él me ayude y muestre que estoy en lo cierto, y me libre de usted.
[16] Cuando David terminó de hablar, Saúl preguntó: —¿Eres tú quien me habla, hijo mío? Y enseguida se echó a llorar, y luego dijo:
[17] —Eres más leal que yo. Has sido bueno conmigo, y yo en cambio, he sido malo.
[18] Me has contado el bien que has hecho. El SEÑOR me puso en tus manos y aun así no me mataste.
[19] ¡No se atrapa una presa para luego dejarla ir! No se paga bien por mal. Que el SEÑOR te premie por ser bueno conmigo el día de hoy.
[20] Yo sé que serás el nuevo rey, reinarás sobre el reino de Israel.
[21] Prométeme, en el nombre del SEÑOR, que no destruirás a mis descendientes, aun después de mi muerte. Prométeme que no borrarás el nombre de mi familia.
[22] Así que David le hizo la promesa a Saúl de que no mataría a su familia. Luego Saúl regresó a su casa, y David se dirigió al fuerte.