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[1] »Esos son los mandatos, los decretos y las ordenanzas que el Señor tu Dios me encargó que te enseñara. Obedécelos cuando llegues a la tierra donde estás a punto de entrar y que vas a poseer.

[2] Tú, tus hijos y tus nietos teman al Señor su Dios durante toda la vida. Si obedeces todos los decretos y los mandatos del Señor, disfrutarás de una larga vida.

[3] Escucha con atención, pueblo de Israel, y asegúrate de obedecer. Entonces todo te saldrá bien, y tendrás muchos hijos en la tierra donde fluyen la leche y la miel, tal como el Señor, Dios de tus antepasados, te lo prometió.

[4] »¡Escucha, Israel! El Señor es nuestro Dios, solamente el Señor.

[5] Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.

[6] Debes comprometerte con todo tu ser a cumplir cada uno de estos mandatos que hoy te entrego.

[7] Repíteselos a tus hijos una y otra vez. Habla de ellos en tus conversaciones cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.

[8] Átalos a tus manos y llévalos sobre la frente como un recordatorio.

[9] Escríbelos en los marcos de la entrada de tu casa y sobre las puertas de la ciudad.

[10] »El Señor tu Dios pronto te establecerá en la tierra que juró darte cuando hizo un pacto con tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob. Es una tierra con ciudades grandes y prósperas que tú no edificaste.

[11] Encontrarás las casas muy bien abastecidas con bienes que tú no produjiste. Sacarás agua de cisternas que no cavaste y comerás de viñedos y olivares que no plantaste. Cuando hayas comido en esa tierra hasta saciarte,

[12] ten cuidado de no olvidarte del Señor, quien te rescató de la esclavitud de Egipto.

[13] Teme al Señor tu Dios y sírvele a él. Cuando hagas un juramento, hazlo únicamente en su nombre.

[14] »No rindas culto a ninguno de los dioses de las naciones vecinas,

[15] porque el Señor tu Dios, quien vive en medio de ti, es Dios celoso. Se encenderá su enojo contra ti y te borrará de la faz de la tierra.

[16] No pondrás a prueba al Señor tu Dios como cuando te quejaste contra él en Masá.

[17] Obedece con diligencia los mandatos del Señor tu Dios: todas las leyes y los decretos que te dio.

[18] Haz lo que es bueno y correcto a los ojos del Señor, para que te vaya bien en todo. Entonces entrarás en la buena tierra que el Señor juró dar a tus antepasados y la poseerás;

[19] y expulsarás a todos los enemigos que viven en la tierra, tal como el Señor dijo que harías.

[20] »En el futuro tus hijos te preguntarán: “¿Qué significan estas leyes, estos decretos y estas ordenanzas que el Señor nuestro Dios nos mandó obedecer?”.

[21] »Entonces tú les dirás: “Nosotros éramos esclavos del faraón en la tierra de Egipto, pero el Señor nos sacó de Egipto con su mano poderosa.

[22] El Señor hizo señales milagrosas y maravillas ante nuestros ojos, envió castigos terribles contra Egipto, contra el faraón y contra todo su pueblo.

[23] Nos sacó de Egipto para entregarnos esta tierra que había jurado darles a nuestros antepasados.

[24] Entonces el Señor nuestro Dios nos ordenó obedecer todos estos decretos y temerlo a él, para que siguiera bendiciéndonos y preservara nuestra vida como lo ha hecho hasta el día de hoy.

[25] Pues cuando obedezcamos todos los mandatos que el Señor nuestro Dios nos ha dado, entonces se nos considerará justos”.

Deuteronomio — Chapters