[1] El Señor dijo a Moisés:
[2] –Este es el rito de purificación del leproso: El enfermo será llevado al sacerdote,
[3] el cual saldrá del campamento para reconocerlo. Si comprueba que el leproso está curado de su lepra,
[4] mandará traer para el hombre que se va a purificar dos pájaros vivos y puros, madera de cedro, una tela roja e hisopo.
[5] El sacerdote ordenará inmolar uno de los pájaros sobre una vasija de barro llena de agua corriente.
[6] Tomará el pájaro vivo, el cedro, la tela roja y el hisopo, y los mojará en la sangre del pájaro inmolado sobre el agua corriente.
[7] Rociará siete veces al hombre que va a ser purificado de la lepra, y lo declarará puro; después soltará al campo el ave viva.
[8] El leproso lavará sus vestidos, se cortará todo el pelo, se bañará y quedará puro. Entonces podrá entrar de nuevo en el campamento, pero todavía se quedará siete días fuera de su tienda.
[9] El día séptimo se cortará de nuevo todo el pelo: cabello, barba y cejas. Lavará sus vestidos, se bañará y quedará puro.
[10] El octavo día tomará dos corderos sin defecto, una cordera de un año sin defecto, doce kilos de la mejor harina amasada con aceite para la ofrenda y medio litro de aceite.
[11] El sacerdote que hace el rito de purificación colocará al que se va a purificar junto con sus ofrendas ante el Señor, a la entrada de la tienda del encuentro.
[12] Tomará uno de los corderos y lo presentará como sacrificio de reparación, y también medio litro de aceite, haciendo con ellos el rito del balanceo en presencia del Señor.
[13] Degollará el cordero en el lugar del santuario donde se inmolan las víctimas de expiación y el holocausto, pues el sacrificio de reparación pertenece al sacerdote igual que el sacrificio de expiación: es algo muy sagrado.
[14] Después, el sacerdote tomará parte de la sangre del sacrificio de reparación y untará con ella el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, el pulgar de su mano derecha y el dedo gordo de su pie derecho.
[15] Tomará luego medio litro de aceite, echará un poco en su mano izquierda,
[16] mojará en ello el índice de su mano derecha y hará con él siete aspersiones en presencia del Señor.
[17] Con el aceite que le queda en la mano ungirá el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, el pulgar de su mano derecha y el dedo gordo de su pie derecho, encima de la sangre del sacrificio de reparación.
[18] El aceite que aún le queda en la palma de la mano, lo derramará sobre la cabeza del que se purifica, y así cumplirá sobre él el rito de expiación en presencia del Señor.
[19] El sacerdote ofrecerá entonces el sacrificio de expiación, hará el rito de expiación por el que se purifica de su mancha e inmolará el holocausto.
[20] Ofrecerá finalmente sobre el altar el holocausto y la ofrenda, y así cumplirá el rito de expiación sobre el que se purifica, y éste quedará puro.
[21] Si el enfermo es demasiado pobre y no tiene los medios necesarios, tomará sólo un cordero, el del sacrificio de reparación, para el rito del balanceo y para hacer el rito de expiación, y cuatro kilos de la mejor harina amasada con aceite para la ofrenda, medio litro de aceite,
[22] y dos palomas o dos pichones, según sus posibilidades, uno para el sacrificio de expiación y otro para el holocausto.
[23] Lo presentará al sacerdote el octavo día para su purificación, a la entrada de la tienda del encuentro, en presencia del Señor.
[24] El sacerdote tomará el cordero del sacrificio de reparación y medio litro de aceite y hará con ellos el rito del balanceo en presencia del Señor.
[25] Inmolará el cordero del sacrificio de reparación, tomará parte de su sangre y untará con ella el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, el pulgar de su mano derecha y el dedo gordo de su pie derecho.
[26] Echará aceite en su mano izquierda,
[27] mojará en él el índice de su mano derecha y hará con él siete aspersiones en presencia del Señor.
[28] Con aceite del que le queda en la mano izquierda untará el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, el pulgar de su mano derecha y el dedo gordo de su pie derecho encima de la sangre del sacrificio de reparación.
[29] El aceite que aún le queda en la mano lo derramará sobre la cabeza del que se purifica, para hacer sobre él el rito de expiación en presencia del Señor.
[30] De los dos pichones o palomas, según las posibilidades del que se purifica,
[31] ofrecerá uno para el sacrificio de expiación y el otro para el holocausto, junto con la ofrenda. Así hará el rito de expiación en presencia del Señor sobre el que se purifica.
[32] Esta es la ley para la purificación del leproso que no dispone de recursos.
[33] El Señor dijo a Moisés y Aarón:
[34] –Cuando hayan entrado en la tierra de Canaán, que yo les daré en posesión, y cuando yo haga aparecer manchas como de lepra en alguna casa de la tierra que van a ocupar,
[35] su dueño se presentará al sacerdote y le dirá: «Me parece haber visto algo semejante a lepra en mi casa».
[36] Antes de entrar a examinarla, el sacerdote dará orden de desalojar la casa para que no se hagan impuras las cosas que hay en ella; después de lo cual, entrará a examinarla. Examinará la mancha;
[37] si observa cavidades verdosas o rojizas hundidas en las paredes,
[38] saldrá afuera, a la puerta de la casa, y la clausurará durante siete días.
[39] Al séptimo día volverá a examinarla, y si ve que la infección se ha extendido por las paredes de la casa,
[40] dará orden de arrancar las piedras infectadas y de tirarlas fuera de la ciudad a un lugar impuro.
[41] Hará raspar las paredes por dentro y mandará tirar el polvo de las raspaduras en un lugar impuro fuera de la ciudad.
[42] Se tomarán otras piedras para reemplazar a las primeras y nueva mezcla para revocar las paredes de la casa.
[43] Si la infección reaparece de nuevo, después de cambiadas las piedras y de haber raspado y revocado la casa,
[44] regresará el sacerdote y la examinará; si la infección se ha extendido por la casa, entonces hay en la casa lepra contagiosa, y la casa es impura.
[45] Será demolida, y las piedras, la madera y los escombros serán sacados a un lugar impuro fuera de la ciudad.
[46] El que haya entrado en la casa durante el tiempo que estuvo clausurada será impuro hasta la tarde.
[47] El que haya dormido en ella lavará sus vestidos. El que haya comido en ella lavará sus vestidos.
[48] Pero si el sacerdote comprueba que la infección no se ha extendido por la casa una vez revocada, la declarará pura, pues la infección ha desaparecido.
[49] Para el rito de expiación de la casa, tomará dos pájaros, madera de cedro, una tela roja e hisopo.
[50] Inmolará una de las aves en una vasija de barro llena de agua corriente.
[51] Tomará la madera de cedro, el hisopo, la tela roja y el ave viva, lo mojará todo en la sangre del ave inmolada sobre el agua corriente y hará siete aspersiones sobre la casa.
[52] Así reparará la impureza de la casa con la sangre del ave, el agua, el ave viva, la madera de cedro, el hisopo y la tela roja;
[53] luego soltará el ave viva fuera de la ciudad, en el campo. Así hará el rito de expiación por la casa, y ésta quedará pura.
[54] Esta es la ley en todos los casos de lepra o tiña,
[55] lepra de vestidos y de casas,
[56] tumores, úlceras o manchas relucientes,
[57] para poder declarar cuándo una cosa es pura y cuándo impura. Esta es la ley sobre la lepra.