Job 32
[1] Aquellos tres hombres no volvieron a contradecir a Job, al ver que estaba convencido de su inocencia.
[2] Entonces Elihú, hijo de Baraguel, el buzita, de la familia de Ram, se indignó contra Job, porque se consideraba inocente ante Dios,
[3] y contra los tres amigos, porque no habían encontrado respuesta adecuada y habían dejado a Dios como culpable.
[4] Elihú no había querido responder a Job, porque los otros eran más viejos que él.
[5] Pero cuando vio que ya no sabían qué responder, se indignó.
[6] Así que Elihú, hino de Baraguel el buzita, tomó la palabra y dijo: Yo soy joven, y ustedes son ancianos y, por eso, temeroso, no me atrevía a manifestarles mi opinión.
[7] Me decía: «Que hable la experiencia, que los muchos años enseñen sabiduría».
[8] Pero lo que hace inteligente al hombre es un espíritu, un impulso que viene del Poderoso;
[9] no son los años los que dan sabiduría, ni el ser anciano da el sentido de lo justo.
[10] Por eso digo: Escúchenme, manifestaré yo también mi opinión.
[11] No he respondido mientras hablaban, ponía atención a sus razones, mientras buscaban argumentos.
[12] Por más que escuché con atención, nadie ha refutado a Job, ninguno de ustedes ha rebatido sus palabras.
[13] No digan: «Nos hemos encontrado con una sabiduría que sólo Dios, no un hombre, puede refutar».
[14] Job no dirigió sus palabras a mí, ni yo voy a responder igual que ustedes.
[15] Están desconcertados, sin saber qué decir; se han quedado sin palabras.
[16] He esperado, pero ya que no hablan, ya que están ahí sin más respuesta,
[17] responderé yo por mi parte, manifestaré yo también mi opinión.
[18] Pues me sobran las razones y siento una fuerza que me impulsa;
[19] en mi interior hay como un vino encerrado en odres nuevos a punto de reventar.
[20] Hablaré para desahogarme, abriré los labios y responderé.
[21] Trataré de ser imparcial e intentaré no adular a nadie;
[22] porque yo no sé adular, y porque me aniquilaría mi Creador.