Pablo cierra este capítulo recordándole a Timoteo otras cualidades, además de las ya mencionadas en 1 Timoteo 3. La juventud de Timoteo lo podía incitar a actuar como lo estaban haciendo muchos falsos maestros, y caer con ellos en la diatriba de cuestiones “necias e insensatas”, que era el estilo de vida de estos hombres apartados de la fe. Contrario a esto, Timoteo debe ser un pastor de un carácter ejemplar para ayudar a corregir a otros.