[1] TE alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; Contaré todas tus maravillas.
[2] Alegraréme y regocijaréme en ti: Cantaré á tu nombre, oh Altísimo;
[3] Por haber sido mis enemigos vueltos atrás: Caerán y perecerán delante de ti.
[4] Porque has hecho mi juicio y mi causa: Sentástete en silla juzgando justicia.
[5] Reprendiste gentes, destruiste al malo, Raíste el nombre de ellos para siempre jamás.
[6] Oh enemigo, acabados son para siempre los asolamientos; Y las ciudades que derribaste, Su memoria pereció con ellas.
[7] Mas Jehová permanecerá para siempre: Dispuesto ha su trono para juicio.
[8] Y él juzgará el mundo con justicia; Y juzgará los pueblos con rectitud.
[9] Y será Jehová refugio al pobre, Refugio para el tiempo de angustia.
[10] Y en ti confiarán los que conocen tu nombre; Por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste á los que te buscaron.
[11] Cantad á Jehová, que habita en Sión: Noticiad en los pueblos sus obras.
[12] Porque demandando la sangre se acordó de ellos: No se olvidó del clamor de los pobres.
[13] Ten misericordia de mí, Jehová: Mira mi aflicción que padezco de los que me aborrecen, Tú que me levantas de las puertas de la muerte;
[14] Porque cuente yo todas tus alabanzas En las puertas de la hija de Sión, Y me goce en tu salud.
[15] Hundiéronse las gentes en la fosa que hicieron; En la red que escondieron fué tomado su pie.
[16] Jehová fué conocido en el juicio que hizo; En la obra de sus manos fué enlazado el malo. (Higaion. Selah.)
[17] Los malos serán trasladados al infierno, Todas las gentes que se olvidan de Dios.
[18] Porque no para siempre será olvidado el pobre; Ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente.
[19] Levántate, oh Jehová; no se fortalezca el hombre; Sean juzgadas las gentes delante de ti.
[20] Pon, oh Jehová, temor en ellos: Conozcan las gentes que son no más que hombres. (Selah.)