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Hechos 23

[1] Pablo, mirando fijamente al sanedrln, dijo: –Hermanos, yo he procedido con toda honradez ante Dios hasta el dla de hoy.

[2] El sumo sacerdote Ananlas mandó a quienes lo asistlan que lo golpearan en la boca.

[3] Pablo entonces le dijo: –Dios te va a golpear a ti, pared blanqueada; tú te sientas ahl para juzgarme según la ley, y ¿mandas golpearme en contra de ella?

[4] Los asistentes dijeron: –¿Insultas al sumo sacerdote?

[5] Respondió Pablo: –No sabla, hermanos, que fuera el sumo sacerdote; pues está escrito: No hablarás mal contra el jefe de tu pueblo.

[6] Como Pablo sabla que parte de ellos eran saduceos y parte fariseos, gritó en el sanedrln: –Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseos, y me juzgan por esperar la resurrección de los muertos.

[7] Al decir él esto, se produjo una discusión entre los fariseos y los saduceos, y se dividió la asamblea.

[8] Pues los saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángeles, ni esplritus, mientras que los fariseos creen en todo eso.

[9] Asl que se produjo un griterlo inmenso. Algunos maestros de la ley del partido de los fariseos se pusieron en pie y afirmaron enérgicamente: –Nosotros no encontramos nada malo en este hombre. ¿Y si le ha hablado un esplritu o un ángel?

[10] Como la discusión se hacla cada vez más fuerte, el tribuno tuvo miedo de que despedazaran a Pablo, y ordenó a los soldados que bajaran, para sacarlo de alll y llevarlo al cuartel.

[11] La noche siguiente, el Señor se le apareció y le dijo: –Ten ánimo; pues tienes que dar testimonio de ml en Roma igual que lo has dado en Jerusalén.

[12] Cuando amaneció, los judlos convocaron una reunión y se comprometieron con juramento a no comer ni beber hasta haber matado a Pablo.

[13] Eran más de cuarenta los comprometidos en la conjuración.

[14] Fueron después a ver a los jefes de los sacerdotes y les dijeron: –Nos hemos comprometido con juramento a no probar bocado hasta haber matado a Pablo.

[15] Asl pues, de acuerdo con el sanedrln, solicitad al tribuno que lleve ante vosotros a Pablo, con la excusa de que queréis examinar su causa detenidamente. Nosotros, por nuestra parte, estamos preparados para matarlo antes de que llegue aquí.

[16] Pero el hijo de la hermana de Pablo, que se había enterado del plan, se presentó en el cuartel y avisó a Pablo.

[17] Pablo llamó a uno de los centuriones y le dijo: –Lleva a este joven al tribuno, porque tiene algo que comunicarle.

[18] El centurión lo llevó al tribuno y le dijo: –El preso Pablo me ha llamado y me ha rogado que te traiga a este joven, que tiene algo que decirte.

[19] El tribuno lo tomó de la mano, se retiró aparte y le preguntó: –¿Qué es lo que tienes que comunicarme?

[20] El joven le dijo: –Los judíos han acordado pedirte que mañana hagas bajar a Pablo al sanedrín, con el pretexto de informarse más detenidamente sobre su caso.

[21] Pero tú no los creas, porque más de cuarenta de ellos traman un atentado contra él, y se han comprometido con juramento a no comer ni beber hasta haberlo matado. Ellos ya están preparados y sólo esperan tu permiso.

[22] El tribuno despidió al joven, encargándole que no comunicara a nadie aquella información.

[23] Después llamó a dos centuriones y les dijo: –Tened a punto doscientos soldados, setenta jinetes y doscientos lanceros, para que vayan a Cesarea después de las nueve de la noche.

[24] Preparad también cabalgadura para Pablo, y llevadlo sano y salvo al gobernador Félix.

[25] Y escribió una carta en estos términos:

[26] Claudio Lisias al excelentísimo gobernador Félix. Salud.

[27] Este hombre estaba acorralado por los judíos y a punto de ser linchado por ellos. Yo, al saber que era romano, acudí con la tropa y lo libré.

[28] Con ánimo de conocer el motivo por el que lo acusaban, lo conduje a su sanedrín,

[29] y vi que lo acusaban de cuestiones de su ley, y que no había cometido ningún delito que mereciera muerte o prisión.

[30] Después me enteré de que se habían conjurado para matarlo, por lo cual he decidido enviártelo inmediatamente, informando al mismo tiempo a los acusadores que deben formular ante ti las acusaciones que tengan contra él».

[31] Los soldados, cumpliendo las órdenes recibidas, tomaron a Pablo y lo llevaron por la noche a Antípatris.

[32] Al día siguiente se volvieron al cuartel, dejando a los de caballería para que lo acompañaran.

[33] Estos, al llegar a Cesarea, entregaron la carta al gobernador y le presentaron a Pablo.

[34] Félix leyó la carta y preguntó de qué provincia era; al saber que era de Cilicia,

[35] dijo: –Te oiré cuando se presenten tus acusadores. Y mandó que lo custodiaran en el palacio de Herodes.

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