Skip to content
Opens in a new window
Listen to this chapter • 5:31

[1] Luego vi un cielo nuevo y una tierra nueva. El primer cielo y la primera tierra habían desaparecido. El mar ya no existía.

[2] También vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén que bajaba del cielo, desde donde está Dios. La ciudad estaba arreglada como una novia para su novio, lista para casarse.

[3] Oí una fuerte voz del cielo que decía: «Ahora, el hogar de Dios está con los seres humanos y él vivirá con ellos. Serán su pueblo y Dios mismo estará con ellos como su Dios.

[4] Él secará todas sus lágrimas, y ya no habrá muerte ni sufrimiento, ni llanto, ni dolor, porque el mundo como existía antes ya desapareció».

[5] Entonces, el que estaba sentado en el trono dijo: «Yo estoy haciendo todo nuevo». También dijo: «Escribe esto porque estas palabras son verdaderas y confiables».

[6] Después me dijo: «¡Ya está hecho! Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. A todos los que tengan sed, les permitiré beber del manantial del agua que da vida.

[7] Todo eso voy a darle al que salga victorioso; yo seré su Dios y él será mi hijo.

[8] Pero los cobardes, los que renunciaron a su fe, los abominables, los asesinos, los que cometen pecados sexuales, los que practican la brujería, los que adoran ídolos y todos los mentirosos, tendrán un lugar en el lago de fuego y azufre. Esta es la segunda muerte».

[9] Luego, vino uno de los siete ángeles que tenía las siete copas con las últimas siete plagas y me dijo: «Ven acá que te voy a mostrar a la novia del Cordero».

[10] El ángel me llevó por medio del Espíritu a lo alto de una montaña y me mostró la ciudad santa de Jerusalén, que bajaba del cielo, desde donde está Dios.

[11] La ciudad brillaba con la luz de Dios. Parecía una piedra preciosa, un diamante, y era clara como un cristal.

[12] Tenía una muralla grande y alta con doce puertas, en las cuales había doce ángeles. En cada puerta estaba escrito el nombre de una de las tribus de Israel.

[13] Había tres puertas hacia el oriente, tres hacia el norte, tres hacia el sur y tres hacia el occidente.

[14] La muralla de la ciudad estaba construida sobre doce cimientos de piedra, y sobre cada piedra estaba escrito el nombre de uno de los doce apóstoles del Cordero.

[15] El ángel que estaba hablando conmigo tenía una vara de oro para medir la ciudad, sus puertas y su muralla.

[16] La ciudad era cuadrada y su largo era igual a su ancho. El ángel midió la ciudad y cada uno de sus lados medía como 2200 kilómetros.

[17] Luego midió la muralla. Medía 65 metros de alto según las medidas humanas que el ángel estaba usando.

[18] La muralla estaba hecha de diamante, y la ciudad era de oro puro tan claro como el cristal.

[19] Las bases de la muralla estaban adornadas con toda clase de piedras preciosas. La primera con diamante, la segunda con zafiro, la tercera con ágata, la cuarta con esmeralda,

[20] la quinta con ónix, la sexta con rubí, la séptima con cuarzo amarillo, la octava con aguamarina, la novena con topacio, la décima con crisopraso, la undécima con jacinto y la duodécima con amatista.

[21] Cada una de las doce puertas era una perla y la calle de la ciudad era de oro puro transparente como el vidrio.

[22] No vi ningún templo en la ciudad, pues su templo era el Señor Dios Todopoderoso, y el Cordero.

[23] La ciudad no necesita la luz del sol ni de la luna porque el esplendor de Dios la ilumina y el Cordero es su lámpara.

[24] Las naciones andarán a la luz que sale de la ciudad y los reyes de la tierra le entregarán su gloria a ella.

[25] Sus puertas nunca se cerrarán durante el día y en ella no habrá noche.

[26] Las riquezas y el esplendor de las naciones serán llevados a la ciudad.

[27] No entrará a ella nada impuro ni el que haga cosas vergonzosas o diga mentiras, sólo los que tengan su nombre escrito en el libro de la vida del Cordero.

Apocalipsis — Chapters