[1] El rey de Jerusalén, Adonisédec, tuvo mucho miedo cuando se enteró que Josué había capturado y destruido completamente a la ciudad de Hai, haciendo con ella y con su rey lo mismo que había hecho con Jericó y con su rey. También se llenó de temor al enterarse de que los habitantes de Gabaón habían hecho un tratado de paz con Israel y estaban viviendo entre ellos.
[2] Es que Gabaón era una ciudad grande, como una ciudad real, más grande que Hai. Además, todos los hombres de Gabaón eran hombres de guerra.
[3] Así que el rey Adonisédec de Jerusalén mandó el siguiente mensaje al rey Hohán de Hebrón, al rey Pirán de Jarmut, al rey Jafía de Laquis y al rey Debir de Eglón:
[4] «Vengan y ayúdenme a atacar a Gabaón, porque ha hecho un acuerdo de paz con Josué y los israelitas».
[5] Entonces los cinco reyes de los amorreos de Jerusalén, Hebrón, Jarmut, Laquis y Eglón se unieron con todos sus ejércitos, acamparon cerca de Gabaón y la atacaron.
[6] Pero la gente de Gabaón envió el siguiente mensaje a Josué al campamento en Guilgal: «No abandone a sus siervos. Venga rápido, sálvennos y ayúdennos, porque todos los reyes de los amorreos que viven en las montañas se unieron para atacarnos».
[7] Entonces Josué salió de Guilgal con todo el ejército, incluyendo los mejores hombres de guerra.
[8] El SEÑOR le dijo a Josué: «No les tengas miedo, pues yo haré que los venzas. Ni uno solo de ellos podrá contigo».
[9] Así que Josué, después de marchar toda la noche desde Guilgal, cayó de sorpresa sobre los amorreos.
[10] El SEÑOR los hizo entrar en pánico cuando vieron a los israelitas, quienes les causaron una gran derrota en Gabaón, y los persiguieron por todo el camino que va hasta Bet Jorón. Les siguieron causando bajas a los amorreos hasta Azeca y Maquedá.
[11] Mientras huían de los israelitas por el camino que sale de Bet Jorón, el SEÑOR arrojó sobre los amorreos grandes piedras de granizo por todo el camino hasta Azeca, y murieron. Más gente murió por causa del granizo que por las espadas de los israelitas.
[12] Luego Josué habló con el SEÑOR el día que el SEÑOR entregó los amorreos a los israelitas. Josué dijo en presencia del pueblo de Israel: «Sol, quédate quieto en Gabaón; y luna, detente en el valle de Ayalón».
[13] Y el sol se quedó quieto y la luna se detuvo, hasta que la nación de Israel se vengó de sus enemigos. ¿No está eso escrito enk El libro de Jaserk* ? El sol se detuvo en medio del cielo y se demoró en ocultarse como un día.
[14] No ha habido un día como ese ni antes ni después, en que el SEÑOR escuchó la voz de un hombre, pues el SEÑOR peleó por Israel.
[15] Luego Josué y todos los israelitas regresaron al campamento en Guilgal.
[16] Los cinco reyes huyeron y se escondieron en una cueva en Maquedá,
[17] pero a Josué le informaron: «Hemos encontrado a los cinco reyes escondidos en una cueva en Maquedá».
[18] Josué dio esta orden: «Pongan unas piedras bien grandes contra la entrada de la cueva y coloquen unos hombres para vigilarlos.
[19] Pero no permanezcan allí ustedes, sino persigan a sus enemigos y atáquenlos desde atrás. No los dejen entrar a sus ciudades, porque el SEÑOR su Dios les ha dado a ustedes la victoria sobre ellos».
[20] Josué y los israelitas terminaron de matar a sus enemigos, pero algunos de ellos escaparon y se refugiaron en las ciudades fortificadas.
[21] Entonces todos los israelitas volvieron a salvo a donde estaba Josué, al campamento en Maquedá. Nadie en la región se atrevía a hablar en contra de los israelitas.
[22] Luego Josué dijo: «Abran la entrada de la cueva y tráiganme a los cinco reyes que están en la cueva».
[23] Así lo hicieron y trajeron ante él a los cinco reyes, los reyes de Jerusalén, Hebrón, Jarmut, Laquis y Eglón.
[24] Cuando le trajeron a estos reyes, Josué reunió a todos los israelitas y les dijo a los comandantes de las tropas que lo habían acompañado en la batalla: «Acérquense y pongan sus pies en los cuellos de estos reyes». Ellos se acercaron y pusieron sus pies en los cuellos de ellos.
[25] Entonces Josué les dijo: «No tengan miedo ni se desanimen. Sean fuertes y valientes, porque el SEÑOR le hará esto a todos los enemigos contra quienes ustedes peleen».
[26] Después, Josué mató a los reyes y los colgó de cinco árboles. Estuvieron colgados en los árboles hasta la tarde.
[27] Al atardecer Josué dio la orden de bajarlos de los árboles, y los arrojaron a la cueva donde se habían escondido. Luego pusieron unas piedras bien grandes contra la entrada de la cueva, las cuales están ahí hasta el día de hoy.
[28] Ese día Josué capturó Maquedá y mató a su gente y a su rey. Él los destruyó totalmente y a todo ser viviente que habitaba en la ciudad. No dejó sobrevivientes. Hizo al rey de Maquedá lo mismo que le había hecho al rey de Jericó.
[29] Josué y todos los israelitas se dirigieron de Maquedá a Libná y la atacaron.
[30] El SEÑOR le permitió a Israel derrotar también a Libná y a su rey. Mataron todo ser viviente de la ciudad. No dejaron sobrevivientes en ella. Le hicieron a su rey lo mismo que le habían hecho al rey de Jericó.
[31] Luego Josué y todo Israel con él se dirigieron de Libná a Laquis, la sitiaron y la atacaron.
[32] El SEÑOR también le permitió a Israel derrotar a Laquis. La capturaron al segundo día y mataron todo ser viviente de la ciudad, como habían hecho en Libná.
[33] Entonces el rey Horán de Guézer fue a ayudar a Laquis, pero Josué lo venció a él y a su ejército hasta que no quedó ningún sobreviviente.
[34] Luego Josué y todos los israelitas se dirigieron de Laquis a Eglón, la sitiaron y la atacaron.
[35] La capturaron ese día, mataron a toda su gente y destruyeron completamente todo ser viviente de allí, como habían hecho en Laquis.
[36] Luego Josué y todos los israelitas se fueron de Eglón a Hebrón, la atacaron
[37] y la capturaron. Mataron al rey y a todo ser viviente de la ciudad y de todos los pueblos de alrededor, sin dejar sobrevivientes, tal como habían hecho con Eglón. Josué destruyó completamente la ciudad y a todo ser viviente que había en ella.
[38] Luego Josué y todos los israelitas dieron vuelta hacia Debir y la atacaron.
[39] La capturaron junto con su rey y todos los pueblos vecinos. Mataron y destruyeron completamente a todo ser viviente en ella, sin dejar sobrevivientes. Josué hizo con Debir y su rey lo mismo que había hecho con Hebrón, y con Libná y su rey.
[40] Josué conquistó todo el territorio: las montañas, el Néguev, los valles occidentales, las laderas y derrotó a todos sus reyes. No dejó ningún sobreviviente. Destruyó completamente todo ser viviente, tal como el SEÑOR, Dios de Israel, le había ordenado.
[41] Y Josué los derrotó desde Cades Barnea hasta Gaza, y toda la tierra de Gosén hasta Gabaón.
[42] Josué capturó de una sola vez a todos estos reyes y su tierra, porque el SEÑOR, el Dios de Israel, estaba peleando a favor de Israel.
[43] Luego Josué y todo Israel con él regresaron al campamento en Guilgal.