[1] Entonces el SEÑOR me dijo:
[2] «Hijo de hombre, dile la siguiente historia al pueblo de Israel:
[3] Dile que así dice el Señor DIOS: »Llegó al Líbano un águila enorme, de grandes y largas alas, abundante plumaje y muchos colores. Se posó sobre la copa de un cedro
[4] y arrancó un retoño. Se lo llevó a un país de mercaderes y lo plantó en una ciudad de comerciantes.
[5] Tomó semilla de la tierra y la sembró en un campo; brotó un tallo de sauce. Luego plantó el tallo junto a aguas abundantes.
[6] La semilla germinó y se convirtió en una vid de primera. Tenía poca altura antes de que sus ramas empezaran a crecer pero tenía buenas raíces. Se convirtió en una vid con sarmientos y llegó a dar fruto.
[7] Pero había otra águila enorme con alas grandes y abundante plumaje. La vid volvió sus raíces y sus ramas hacia ella para recibir más agua,
[8] a pesar de que la vid estaba plantada en tierra fértil y tenía agua en abundancia para producir muchas ramas y fruto, y convertirse en una hermosa vid.
[9] »Dile de parte mía: El Señor DIOS dice: ¿Sobrevivirá? ¿No cortará sus raíces y su fruto? ¿No se marchitará y morirán sus retoños? Claro que sí. No hará falta mucho esfuerzo para arrancarla de raíz.
[10] ¿Sobrevivirá si es trasplantada? No, el viento caliente del oriente soplará sobre ella y se secará. Morirá en el lugar donde debía retoñar».
[11] Entonces el SEÑOR me dijo:
[12] «Pregúntale a este pueblo rebelde si tiene idea de lo que significa todo esto. Mira que el rey de Babilonia vino a Jerusalén y tomó a sus reyes y príncipes y se los llevó a Babilonia.
[13] Nabucodonosor de Babilonia seleccionó a uno de los descendientes del rey de Judá e hizo un pacto con él. Así aquel hombre llegó a ser el rey de Judá y tuvo que prometer serle fiel a Nabucodosor. Entonces el rey de Babilonia se fue con el resto de los hombres poderosos de Judá.
[14] Así que Judá terminó siendo un reino débil y nunca pudo recuperarse. Se vio obligada a respetar el pacto que Nabucodonosor hizo con el rey de Judá.
[15] Pero el descendiente real se rebeló contra él y envió a emisarios a Egipto para que consiguieran caballos y un gran ejército de soldados. Pero ¿sobrevivirá el descendiente real? ¿Escapará al castigo? ¿Escapará el que rompe el pacto?
[16] »Prometo por mí mismo, dice el Señor DIOS, que el que profanó el juramento que había hecho y rompió el pacto, morirá en Babilonia, en la tierra del rey que lo llevó al trono.
[17] Y las poderosas fuerzas del faraón y la gran multitud de soldados no acudirán en su ayuda cuando haya guerra, se levanten las rampas sobre los muros y se preparen las máquinas de asalto para matar a mucha gente.
[18] Zedequías faltó a su juramento y rompió su pacto, aunque había dado su tierra para sellar el pacto, y aun así lo hizo, sucedieron todas estas cosas, pero no escapará.
[19] »Por lo tanto, el Señor DIOS dice: Prometo por mí mismo que lo haré sufrir todos los castigos mencionados en el pacto que él rompió y anuló.
[20] Le tenderé mis redes y caerá en mi trampa. Lo llevaré a Babilonia, donde lo condenaré por su rebelión contra mí.
[21] Muchos soldados de cada división tratarán de escapar, pero morirán a filo de espada. Los que sobrevivan serán esparcidos por los cuatro vientos. Entonces sabrán que yo, el SEÑOR, he hablado.
[22] »El Señor DIOS dice: »Cortaré el retoño de la copa del cedro. Arrancaré un brote de las ramas más altas, y lo trasplantaré en un cerro elevado.
[23] Lo plantaré en un cerro elevado de Israel, donde crecerán sus ramas y producirá fruto. Se convertirá en un magnífico cedro, en cuyas ramas anidarán todo tipo de aves y vivirán bajo su sombra.
[24] Entonces todos los demás árboles del bosque sabrán que yo, el SEÑOR, corto al árbol grande y hago crecer al pequeño, seco al árbol verde y hago florecer al seco. Todos sabrán que yo, el SEÑOR, lo he dicho y lo cumpliré».