[1] Entonces Bildad el suhita respondió a Job:
[2] «¿Hasta cuándo seguirás hablando así? Suenas como un viento rugiente.
[3] ¿Acaso Dios tuerce la justicia? ¿Tuerce el Todopoderoso lo que es recto?
[4] Seguramente tus hijos pecaron contra él, y por eso el castigo estaba bien merecido;
[5] pero si oras a Dios y buscas el favor del Todopoderoso,
[6] si eres puro y vives con integridad, sin duda que él se levantará y devolverá la felicidad a tu hogar.
[7] Aunque comenzaste con poco, terminarás con mucho.
[8] »Tan solo pregunta a la generación anterior; presta atención a la experiencia de nuestros antepasados,
[9] porque nacimos apenas ayer y no sabemos nada; nuestros días sobre la tierra son tan fugaces como una sombra.
[10] Sin embargo, los que vivieron antes que nosotros te enseñarán; te enseñarán la sabiduría de antaño.
[11] »¿Pueden crecer altas las cañas del papiro donde no hay pantanos? ¿Pueden crecer en abundancia las hierbas de pantano donde no hay agua?
[12] Cuando están floreciendo y aún no están listas para ser cortadas, empiezan a marchitarse más rápido que la hierba.
[13] Lo mismo les ocurre a todos los que se olvidan de Dios; las esperanzas de los que viven sin Dios se evaporan.
[14] Su confianza pende de un hilo; se apoyan en una tela de araña.
[15] Se aferran a su hogar para sentirse seguros, pero esa seguridad no durará; intentan retenerla con firmeza, pero no permanecerá.
[16] Los que no tienen a Dios parecen una planta frondosa que crece al sol, y que extiende sus ramas por el jardín;
[17] sus raíces penetran entre las piedras y se sujetan a las rocas;
[18] pero cuando se la arranca de raíz, ¡es como si nunca hubiera existido!
[19] Así termina su vida, y del suelo brotan otras plantas para reemplazarla.
[20] »Sin embargo, mira, Dios no rechazará a una persona íntegra, tampoco dará una mano a los malvados.
[21] Él volverá a llenar tu boca de risas y tus labios con gritos de alegría.
[22] Los que te odian se vestirán de vergüenza, y el hogar de los malvados será destruido».