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[1] ¡Qué aflicción les espera a ustedes que están a sus anchas en medio de lujos en Jerusalén, y a ustedes que se sienten seguros en Samaria! Son famosos y conocidos en Israel, y la gente acude a ustedes en busca de ayuda.

[2] Pero vayan a Calne y vean lo que ocurrió allí. Vayan luego a la gran ciudad de Hamat y desciendan a la ciudad filistea de Gat. Ustedes no son mejores que ellos, y miren cómo fueron destruidos.

[3] No quieren pensar en el desastre que viene, pero sus acciones solo acercan más el día del juicio.

[4] Qué terrible será para ustedes que se dejan caer en camas de marfil y están a sus anchas en sus sillones, comiendo corderos tiernos del rebaño y becerros selectos engordados en el establo.

[5] Entonan canciones frívolas al son del arpa y se creen músicos tan magníficos como David.

[6] Beben vino en tazones llenos y se perfuman con lociones fragantes. No les importa la ruina de su nación.

[7] Por lo tanto, ustedes serán los primeros en ser llevados cautivos. De repente se acabarán todas sus fiestas.

[8] El Señor Soberano ha jurado por su propio nombre y esto es lo que dice el Señor Dios de los Ejércitos Celestiales: «Desprecio la arrogancia de Israel y odio sus fortalezas. Entregaré esta ciudad a sus enemigos junto con todo lo que hay en ella».

[9] (Si quedan diez hombres en una casa, todos morirán.

[10] Luego, cuando el pariente responsable de deshacerse de los muertos entre en la casa para llevarse los cuerpos, le preguntará al último sobreviviente: «¿Está alguien más contigo?». Entonces, cuando la persona comience a jurar: «No, por...», la interrumpirá y dirá: «¡Cállate! Ni siquiera menciones el nombre del Señor»).

[11] Cuando el Señor dé la orden, las casas, tanto grandes como pequeñas, serán reducidas a escombros.

[12] ¿Pueden galopar los caballos sobre rocas grandes? ¿Se pueden usar bueyes para ararlas? Así de necios son ustedes cuando convierten la justicia en veneno y el fruto dulce de la rectitud en amargura.

[13] Ustedes se jactan de su conquista de Lo-debar y alardean: «¿No tomamos Karnaim por nuestra propia fuerza?».

[14] «Oh pueblo de Israel, estoy a punto de levantar una nación enemiga contra ti —dice el Señor Dios de los Ejércitos Celestiales—. Los oprimirán por todo su territorio, desde Lebo-hamat en el norte hasta el valle de Arabá en el sur».

Amós — Chapters