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[1] Mira a Jerusalén, la ciudad rebelde. Esa sucia ciudad que oprimía a la gente.

[2] La ciudad que se negó a escuchar. La que ignoró mis enseñanzas, la que no confió en el SEÑOR ni se acercó a su Dios.

[3] Los líderes de esa ciudad son como leones que rugen. Sus jueces son como lobos que atacan al atardecer y devoran completamente los cadáveres.

[4] Sus profetas son gente extravagante que miente y engaña para obtener lo que quiere. Sus sacerdotes les faltan al respeto a las cosas sagradas y violan la ley.

[5] Por el contrario, el SEÑOR es justo en esa ciudad. Él no hace nada malo y todos los días demuestra su justicia. Sí, él es siempre justo en sus decisiones. Nunca hace nada cruel o perverso.

[6] «He destruido a las naciones; sus torres han sido demolidas. He destruido sus calles para que nadie pase por ellas. Sus ciudades han sido destruidas para que ya nadie viva en ellas.

[7] Pensé que al decirte eso sentirías temor de mí y aprenderías la lección. Pensé que así nunca olvidarías mi disciplina. Pero lo que sucedió fue que se llenaron de ganas de hacer más maldades.

[8] »Por eso, espérenme, dice el SEÑOR. Esperen el día en que me levante para darles su castigo. He decidido reunir a las naciones y reinos, para castigarlos a ustedes y mostrarles lo mal que me siento; para mostrarles toda mi ira. Sí, el fuego de mi ira quemará la tierra entera.

[9] En aquel tiempo purificaré los labios de todos los pueblos y haré que gente de otras naciones invoque el nombre del SEÑOR. Así, todos podrán servirme como si fueran uno solo.

[10] Aún desde más allá de Etiopía mi pueblo dispersado vendrá pidiéndome ayuda; ellos me traerán la ofrenda que me pertenece.

[11] Jerusalén, en aquel tiempo ya no sentirás vergüenza por todos los pecados que cometiste en mi contra. Sacaré de ti a los que se creen tan importantes y no quedarán más arrogantes en mi monte santo.

[12] Sólo quedarán allí los sencillos y humildes que confían en el nombre del SEÑOR.

[13] Los sobrevivientes del pueblo de Israel no harán el mal ni dirán falsedades ni mentirán. Ellos serán como ovejas que pastan y se acuestan tranquilas sin miedo a ser atacadas».

[14] ¡Sion, canta con alegría! ¡Israel, grita de felicidad! ¡Jerusalén, alégrate y celebra con todo tu corazón!

[15] El SEÑOR te ha perdonado; ha alejado a tus enemigos. El Rey de Israel, el SEÑOR, está dentro de ti. Así que ya no tendrás miedo del sufrimiento.

[16] Ese día se dirá a Jerusalén: «Sion, no tengas miedo, no te rindas.

[17] El SEÑOR tu Dios está en medio de ti. Él es un guerrero que da la victoria; con regocijo demostrará su alegría por ti. Tendrá un nuevo amor por ti. Festejará por ti con cantos alegres,

[18] como se celebra en un día de fiesta». «Ya no habrán más insultos para ti; ya nadie más se burlará de ti.

[19] Ese día, haré que dejen de hacerte daño. Rescataré a los heridos y reuniré a los que han sido expulsados de su tierra. Serán famosos y respetados en todos los lugares en los que ahora sienten vergüenza.

[20] Ese día los traeré de regreso. Los reuniré a todos y serán famosos y respetados entre todos los pueblos de la tierra. Eso sucederá cuando traiga de vuelta ante sus ojos a los prisioneros». Es lo que dice el SEÑOR.

Sofonías — Chapters