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[1] SEÑOR, ruego tu ayuda; escúchame cuando clamo a ti.

[2] Que mi oración suba a ti como el incienso; que mis brazos levantados hacia ti sean como el sacrificio de la tarde.

[3] SEÑOR, ponle un guardia a mi boca y un vigilante a la puerta de mis labios.

[4] No permitas que mi corazón se incline a lo malo; ni que me una a los perversos para hacer maldades. No permitas que me junte con los que hacen el mal; ni que coma con ellos en sus fiestas.

[5] Acepto que el justo me corrija, considero un acto de bondad que me reprenda; yo nunca rechazaría eso. Pero siempre seguiré tratando de hacer el bien y no aprobaré lo que hagan los perversos.

[6] Cuando sus líderes sean castigados, se darán cuenta que yo decía la verdad.

[7] La tierra se abrirá, y sus huesos serán esparcidos en sus tumbas.

[8] Mi Señor DIOS, mis ojos están fijos en ti; confío en ti, no me dejes morir.

[9] Protégeme de los hoyos y las trampas que han puesto los perversos para atraparme.

[10] Que esos perversos caigan en sus propias redes, mientras yo paso por encima de ellas sin que me suceda nada malo.

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