Skip to content
Opens in a new window
Listen to this chapter • 4:31

[1] Escribe al ángel de la iglesia de Sardes: Esto dice el que tiene los siete espíritus de Dios y las siete estrellas: –Conozco tus obras y, aunque tienes nombre de vivo, estás muerto.

[2] Permanece, pues, alerta y reaviva lo que está a punto de morir, porque he comprobado que tus obras no son perfectas ante Dios.

[3] Recuerda cómo escuchaste y recibiste la palabra; consérvala y cambia de conducta. Porque si no estás alerta, vendré como ladrón, sin que puedas saber a qué hora caeré sobre ti.

[4] Aunque también es verdad que ahí en Sardes viven contigo unos pocos que no han manchado sus vestidos; ésos me acompañarán vestidos de blanco, porque así lo han merecido.

[5] El vencedor vestirá de blanco y no borraré su nombre del libro de la vida, antes bien lo defenderé en presencia de mi Padre y de sus ángeles.

[6] El que tenga oídos, que escuche lo que el Espíritu está diciendo a las iglesias.

[7] Escribe al ángel de la iglesia de Filadelfia: Esto dice el Santo, el que siempre dice la verdad, el que tiene la llave de David, el que abre y nadie puede cerrar, el que cierra y nadie puede abrir:

[8] –Conozco tus obras, y he abierto una puerta ante ti que nadie puede cerrar. Ya sé que tienes poco poder, pero pusiste en práctica mi palabra y no renegaste de mí.

[9] Voy a poner en tus manos a algunos de la sinagoga de Satanás, esos que se dicen judíos, pero mienten porque no lo son; voy a hacer que se postren a tus pies, para que sepan que te he hecho objeto de mi amor.

[10] Tú has guardado mi palabra que hablaba de perseverancia, y por eso yo te guardaré en esta hora de la prueba que se avecina sobre el mundo entero, hora en la que serán puestos a prueba todos los habitantes de la tierra.

[11] Estoy a punto de llegar. Conserva lo que tienes, para que nadie te arrebate la corona.

[12] Al vencedor lo constituiré en columna del templo de Dios y ya nunca saldrá de allí. Grabaré el nombre de mi Dios sobre él y grabaré también, junto a mi nombre nuevo, el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén que baja del cielo, de junto a mi Dios.

[13] El que tenga oídos, que escuche lo que el Espíritu está diciendo a las iglesias.

[14] Escribe al ángel de la iglesia de Laodicea: Esto dice el Amén, el testigo fiel y verdadero, el que está en el origen de las cosas creadas por Dios:

[15] –Conozco tus obras y no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente!

[16] Pero eres sólo tibio; ni caliente ni frío. Por eso voy a vomitarte de mi boca.

[17] Además, andas diciendo: «soy rico, me he enriquecido y nada me falta», y no te das cuenta de que eres miserable, desgraciado, pobre, ciego y desnudo.

[18] Si quieres hacerte rico, te aconsejo que me compres oro refinado en el fuego, vestidos blancos con que cubrir la vergüenza de tu desnudez y colirio para ungir tus ojos de manera que puedas ver.

[19] Yo reprendo y castigo a los que amo. Anímate, pues, y cambia de conducta.

[20] Mira que estoy de pie junto a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo.

[21] Al vencedor lo sentaré en mi trono, junto a mí, lo mismo que yo también vencí y me senté junto a mi Padre, en su trono.

[22] El que tenga oídos, que escuche lo que el Espíritu está diciendo a las iglesias.

Apocalipsis — Chapters