Skip to content
Opens in a new window
Listen to this chapter • 4:52

[1] Cuando Jesús terminó este discurso, salió de Galilea y se dirigió a la región de Judea, a la otra orilla del Jordán.

[2] Lo siguió muchísima gente y allí los sanó.

[3] Se acercaron unos fariseos y, para ponerlo a prueba, le preguntaron: –¿Puede uno separarse de su mujer por cualquier motivo?

[4] Jesús respondió: –¿No han leído que el Creador, desde el principio, los hizo hombre y mujer,

[5] y que dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos uno sólo?

[6] De manera que ya no son dos, sino uno sólo. Por tanto, lo que Dios unió, que no lo separe el hombre.

[7] Ellos le dijeron: –Entonces, ¿por qué mandó Moisés que el marido diera un acta de divorcio a su mujer para separarse de ella?

[8] Jesús les dijo: –Moisés les permitió separarse de sus mujeres por la incapacidad de ustedes para entender los planes de Dios, pero al principio no era así.

[9] Ahora yo les digo: El que se separa de su mujer, excepto en caso de unión ilegítima, y se casa con otra, comete adulterio.

[10] Los discípulos le dijeron: –Si tal es la situación del hombre con respecto a su mujer, es mejor no casarse.

[11] El les dijo: –No todos pueden hacer esto, sino sólo aquellos a quienes Dios se lo concede.

[12] Algunos no se casan porque nacieron incapacitados para eso; otros porque los hombres los incapacitaron; y otros eligen no casarse por causa del reino de los cielos. Quien pueda poner esto en práctica, que lo haga.

[13] Entonces le presentaron unos niños para que les impusiera las manos y orara por ellos. Los discípulos los reprendían,

[14] pero Jesús dijo: –Dejen a los niños y no les impidan que vengan a mí, porque de los que son como ellos es el reino de los cielos.

[15] Después de imponerles las manos se fue de allí.

[16] En cierta ocasión se acercó uno y le preguntó: –Maestro, ¿qué debo hacer de bueno para obtener la vida eterna?

[17] Jesús le contestó: –¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno sólo es bueno. Si quieres entrar en la vida, observa los mandamientos.

[18] El le preguntó: –¿Cuáles? Jesús contestó: –No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio;

[19] honra a tu padre y a tu madre, ama a tu prójimo como a ti mismo.

[20] El joven le dijo: –Todo eso ya lo he cumplido. ¿Qué me falta aún?

[21] Jesús le dijo: –Si quieres ser perfecto, ve a vender todo lo que tienes y dáselo a los pobres; así tendrás un tesoro en los cielos. Luego ven y sígueme.

[22] Al oír esto, el joven se fue muy triste porque poseía muchos bienes.

[23] Jesús dijo a sus discípulos: –Yo les aseguro: es difícil que un rico entre en el reino de los cielos.

[24] De nuevo les digo: es más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios.

[25] Al oír esto, los discípulos se quedaron impresionados y dijeron: –Entonces, ¿quién podrá salvarse?

[26] Jesús los miró y les dijo: –Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible.

[27] Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo: –Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué nos espera?

[28] Jesús les contestó: –Les aseguro que ustedes, los que me han seguido, cuando todo se haga nuevo y el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, se sentarán también en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.

[29] Y todo el que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o tierras por mi causa, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna.

[30] Hay muchos primeros que serán últimos y muchos últimos que serán primeros.

Mateo — Chapters