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Oseas 4

[1] Escuchen la palabra del Señor, hijos de Israel, porque el Señor entabla pleito contra los habitantes de esta tierra: no hay fidelidad ni amor, ni conocimiento de Dios en esta tierra;

[2] sólo se difunden falso testimonio y engaño, asesinato, robo y adulterio, y un crimen sigue a otro crimen.

[3] Por eso, la tierra está de duelo, desfallecen todos sus habitantes; los animales del campo, las aves del cielo, y hasta los peces del mar desaparecen.

[4] Pero que nadie acuse ni censure, pues contra ti, sacerdote, se dirige mi pleito.

[5] Tú tropiezas en pleno día, y de noche tropieza también contigo el profeta; reduciré tu gente al silencio.

[6] Mi pueblo perece por falta de conocimiento; por haber rechazado el conocimiento, yo te rechazaré a ti de mi sacerdocio; por haber olvidado la ley de tu Dios, yo también me olvidaré de tus hijos.

[7] Cuantos más son, más pecan contra mí; cambiaré su gloria en ignominia.

[8] Se alimentan del pecado de mi pueblo y están hambrientos de su iniquidad.

[9] Pueblo y sacerdote correrán la misma suerte: los castigaré por su conducta y los haré pagar por sus obras.

[10] Comerán, pero no se saciarán, se prostituirán, pero no tendrán hijos, porque han abandonado al Señor, para entregarse

[11] a la prostitución. El vino añejo y el nuevo hacen perder la razón:

[12] mi pueblo consulta a un poste, y se deja instruir por un leño; un espíritu de fornicación los extravía, y se prostituyen abandonando a su Dios.

[13] En las cumbres de las montañas ofrecen sacrificios; en los lugares altos queman ofrendas debajo de las encinas, de los álamos y de los terebintos, pues es agradable su sombra. Por eso, aunque se prostituyan sus hijas y cometan adulterio sus nueras,

[14] no castigaré yo a sus hijas por haberse prostituido, ni a sus nueras por haber cometido adulterio, ya que ellos también se acuestan con las rameras, y con las prostitutas sagradas ofrecen sacrificios. ¡Así va a la ruina un pueblo necio!

[15] Si tú te prostituyes, Israel, que al menos Judá no se haga culpable. No vayan a Guilgal, no suban a Bet-Avén, no juren diciendo: «¡Vive el Señor!».

[16] Si Israel se ha embravecido como una novilla brava, ¿podrá el Señor pastorearlos como a corderos en los prados?

[17] Efraín se va con los ídolos ¡Déjalo!

[18] Hartos de beber se dan a la prostitución, y sus jefes se apasionan por la ignominia.

[19] Pero el huracán los arrebatará entre sus alas, y tendrán que avergonzarse de sus sacrificios.

Oseas — Chapters