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Ageo 2

[1] El año segundo del reinado de Darío, el día veintiuno del mes séptimo, el profeta Ageo recibió esta palabra del Señor:

[2] Di a Zorobabel, hijo de Sealtiel, gobernador de Judá, al sumo sacerdote Josué, hijo de Josadac, y al resto del pueblo:

[3] ¿Queda entre ustedes alguno que haya visto este templo en su antiguo esplendor? ¿No les parece que el de ahora no vale nada?

[4] Sin embargo, ¡ánimo Zorobabel! –oráculo del Señor–. ¡Animo, sumo sacerdote Josué, hijo de Josadac! ¡Animo, pueblo todo del país, oráculo del Señor! Manos a la obra, que yo estoy con ustedes, oráculo del Señor todopoderoso.

[5] Siguen vigentes las cláusulas de la alianza que hice con ustedes cuando salieron de Egipto, y mi espíritu permanece en medio de ustedes; no teman.

[6] Porque así dice el Señor todopoderoso: Dentro de muy poco haré temblar cielos y tierra, mares y continentes;

[7] haré temblar a todas las naciones. Acudirán todas las naciones con sus riquezas, y yo llenaré de gloria este templo, dice el Señor todopoderoso.

[8] Mía es la plata y mío el oro, oráculo del Señor todopoderoso.

[9] La gloria de este segundo templo superará la del primero, dice el Señor todopoderoso; y en este lugar estableceré la paz, oráculo del Señor todopoderoso.

[10] El día veinticuatro del noveno mes del año segundo del reinado de Darío, el profeta Ageo recibió esta palabra del Señor:

[11] Así dice el Señor todopoderoso: Pregunta a los sacerdotes qué dice la ley sobre esto:

[12] Si uno lleva carne consagrada en los pliegues de su ropa y toca con esa ropa pan, comida, vino, aceite o cualquier otro alimento, ¿queda todo esto consagrado? Los sacerdotes respondieron: «¡No!».

[13] Ageo prosiguió: Y si uno que está impuro por haber tenido contacto con un cadáver toca alguna de estas cosas ¿también ellas quedan impuras? Los sacerdotes respondieron: «¡Sí!».

[14] Entonces Ageo contestó: Pues así le sucede a este pueblo y a esta nación con respecto a mí, oráculo del Señor: todo lo que hacen y todo lo que ofrecen aquí es impuro.

[15] Así pues, de hoy en adelante, reflexionen atentamente. Antes de comenzar a reconstruir el templo del Señor,

[16] ¿qué les sucedía? Pues que alguien iba a un montón de trigo estimado en veinte medidas y no había más que diez; que iba a la bodega para sacar cincuenta toneles de vino y sólo encontraba veinte.

[17] Y es que yo castigué con el gorgojo, el pulgón y el granizo todos sus trabajos, y a pesar de ello no se convirtieron a mí, oráculo del Señor.

[18] Reflexionen atentamente de hoy en adelante: hoy, veinticuatro del mes noveno, día en que se han puesto los cimientos del templo del Señor, consideren con atención:

[19] ¿hay ahora grano en el granero? Pues si la viña, la higuera, el granado y el olivo no daban fruto, a partir de hoy yo les daré mi bendición.

[20] El mismo día veinticuatro Ageo recibió por segunda vez esta palabra del Señor:

[21] Di a Zorobabel, gobernador de Judá: Yo haré temblar cielos y tierra;

[22] derribaré los tronos reales y destruiré el poder de los reinos del mundo; volcaré los carros de guerra junto con sus conductores; caballos y jinetes caerán atravesados por la espada de sus propios compañeros.

[23] Aquel día, oráculo del Señor todopoderoso, te tomaré a ti, Zorobabel, hijo de Sealtiel, mi siervo, oráculo del Señor, y gobernarás en mi nombre, porque yo te he elegido, oráculo del Señor todopoderoso.

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