[1] Entonces el rey Darío mandó hacer una investigación en los archivos babilónicos
[2] y se encontró en Ecbatana, fortaleza de la provincia de Media, un rollo con el siguiente documentomemoria:
[3] Año primero del rey Ciro. Decreto promulgado por el rey Ciro respecto al templo de Dios que está en Jerusalén: «Que se reconstruya el templo donde se ofrecen sacrificios y se pongan sus cimientos. Tendrá unos treinta metros de alto y otro tantos de ancho.
[4] Habrá tres hileras de piedras talladas y una hilera de madera; los gastos correrán por cuenta de la casa real.
[5] Además, serán restituidos los utensilios de oro y plata del templo de Dios, los que Nabucodonosor sacó del santuario de Jerusalén llevándolos a Babilonia, y serán devueltos al santuario de Jerusalén colocándolos en su sitio».
[6] Por tanto, tú, Tatenay, gobernador del territorio del otro lado del Eufrates, Setar-Bozenay y demás colegas de Afaresak, que están al otro lado del Eufrates, aléjense de allí;
[7] dejen que prosigan las obras de ese templo de Dios y que el gobernador de Judá y los dirigentes de los judíos reconstruyan el templo de Dios en el mismo lugar de antes.
[8] Y sobre su proceder con los dirigentes de los judíos en lo que toca a la reconstrucción del templo de Dios, dispongo lo siguiente: De los ingresos reales procedentes de los tributos del otro lado del Eufrates, se entregará puntualmente el dinero necesario para que no se interrumpan las obras.
[9] Y a requerimiento de los sacerdotes de Jerusalén, se les proporcionarán sin falta cada día las cosas necesarias para los holocaustos al Dios del cielo: novillos, carneros y corderos; trigo, sal, vino y aceite,
[10] para que ofrezcan sacrificios agradables al Dios del cielo y pidan por la vida del rey y de sus hijos.
[11] Dispongo, además, que si alguno no cumple esta orden, se arranque una viga de su casa, sea ejecutado en ella, y conviertan su casa en un montón de escombros.
[12] Y el Dios que ha puesto allí su nombre, aniquile a todo rey o pueblo que no cumpla este decreto y trate de destruir el templo de Dios que está en Jerusalén. Yo, Darío, he publicado este decreto. Cúmplase puntualmente.
[13] Entonces Tatenay, gobernador del territorio del otro lado del Eufrates, Setar-Bozenay y demás colegas ejecutaron puntualmente la orden del rey Darío.
[14] Los dirigentes de los judíos reanudaron con éxito la reconstrucción, alentados por el profeta Ageo y el profeta Zacarías, hijo de Idó, y la terminaron felizmente conforme al mandato del Dios de Israel y a la orden de Ciro, de Darío y de Artajerjes, reyes de Persia.
[15] Terminaron la reconstrucción del templo de Dios el día tercero del mes de Adar en el año sexto del reinado de Darío.
[16] Los israelitas, sacerdotes, levitas y demás repatriados, celebraron jubilosos la dedicación del templo de Dios.
[17] Con motivo de ella ofrecieron cien toros, doscientos carneros, cuatrocientos corderos y, como sacrificio expiatorio por todo Israel, doce chivos conforme al número de las tribus de Israel.
[18] Organizaron de nuevo a los sacerdotes por turnos, y a los levitas según sus clases en orden al servicio de Dios en Jerusalén, como está escrito en el libro de Moisés.
[19] Los repatriados celebraron la pascua el día catorce del primer mes.
[20] Sacerdotes y levitas se habían purificado como un solo hombre; todos estaban puros. Así que inmolaron la pascua por todos los repatriados, por sus hermanos los sacerdotes, y por ellos mismos.
[21] Comieron, pues, la pascua los israelitas repatriados junto con todos aquellos que se habían separado de la impureza de las gentes del país y se habían sumado a ellos para buscar al Señor, Dios de Israel.
[22] Con igual júbilo celebraron la fiesta de los panes sin levadura durante siete días, pues el Señor los había colmado de alegría y había dispuesto favorablemente el corazón del rey de Asiria para ayudarlos en la obra del templo de Dios, el Dios de Israel.