[1] El año tercero del reinado de Joaquín, rey de Judá, Nabucodonosor, rey de Babilonia, se dirigió contra Jerusalén y la sitió.
[2] El Señor entregó a Joaquín, rey de Judá, en poder de Nabucodonosor, quien se apoderó también de parte de los utensilios del templo de Dios, los llevó al país de Senaar y los agregó al tesoro del templo de sus dioses.
[3] El rey ordenó a Aspenaz, jefe del personal de palacio, que eligiera entre los israelitas que descendían de reyes o de familias nobles
[4] a jóvenes sin ningún defecto físico, bien parecidos, instruidos, cultos, inteligentes y aptos para servir en el palacio real, y que les enseñara la lengua y la literatura de los caldeos.
[5] El rey mandó que les dieran una ración diaria de la mesa real y del vino que él bebía. Ordenó también que fueran educados convenientemente durante tres años, al término de los cuales entrarían al servicio del rey.
[6] Entre estos jóvenes estaban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, todos ellos de la tribu de Judá,
[7] a quienes el jefe del personal de palacio cambió de nombre: A Daniel lo llamó Baltasar; a Ananías, Sidrac; a Misael, Misac y a Azarías, Abdénago.
[8] Daniel se propuso no contaminarse con los alimentos ni con el vino de la mesa del rey, y suplicó al jefe de palacio que no le obligara a contaminarse.
[9] Hizo Dios que Daniel se ganara la simpatía del jefe del personal de palacio,
[10] quien dijo a Daniel: –Tengo miedo de que el rey, mi señor, que les ha señalado lo que deben comer y beber, los encuentre más desmejorados que los otros muchachos de su edad, y así pongan en peligro mi vida.
[11] Entonces Daniel dijo al inspector a quien el jefe de personal del palacio había confiado el cuidado de Daniel, Ananías, Misael y Azarías:
[12] –Por favor, sométenos a una prueba durante diez días: que nos den verduras para comer y agua para beber.
[13] Después compara nuestro aspecto con el de los muchachos que se alimentan de lo mismo que sirven al rey, y trátanos según el resultado.
[14] El aceptó la propuesta y los puso a prueba durante diez días.
[15] Al cabo de diez días tenían un aspecto mejor y más sano que todos los muchachos alimentados con la misma comida que servían al rey.
[16] Así que el inspector les retiró su ración de comida y de vino y les daba sólo verduras.
[17] Concedió Dios a estos cuatro jóvenes un profundo conocimiento de la literatura y de todas las ramas del saber; en cuanto a Daniel, era experto en interpretar toda clase de visiones y sueños.
[18] Cuando se cumplió el plazo fijado por el rey, el jefe de personal del palacio presentó a los jóvenes ante Nabucodonosor.
[19] El rey conversó con ellos, y entre todos no encontró ni uno que pudiera compararse con Daniel, Ananías, Misael y Azarías; así que fueron admitidos al servicio del rey.
[20] En todos los asuntos que requerían sabiduría e inteligencia, y en todo lo que el rey les preguntó, los halló diez veces mejor preparados que todos los adivinos y magos de todo su reino.
[21] Daniel estuvo allí hasta el año primero del rey Ciro.