Amós 4
[1] Escuchen esta palabra, vacas de Basán, que viven en la montaña de Samaría: oprimen a los indefensos, explotan a los necesitados, dicen a sus maridos: «Tráigannos de beber».
[2] El Señor lo jura por su santidad: Vendrán días sobre ustedes en que las levantarán con ganchos, y a sus damas de compañía con anzuelos de pesca;
[3] saldrán por los boquetes una tras otra y las empujarán hacia el Hermón. Oráculo del Señor.
[4] ¡Vayan a Betel y pequen, a Guilgal y pequen más todavía; ofrezcan por la mañana sus sacrificios, y cada tres días sus diezmos;
[5] quemen pan fermentado en acción de gracias, anuncien públicamente sus ofrendas voluntarias, ya que eso es lo que les gusta, hijos de Israel! Oráculo del Señor.
[6] Yo he condenado al hambre a todas sus ciudades, y a la escasez a todos sus pueblos; pero no se han convertido a mí. Oráculo del Señor.
[7] Les negué la lluvia los tres meses anteriores a la cosecha, hice llover sobre una ciudad y sobre otra no; un campo era regado mientras otro, falto de agua, se secaba.
[8] Los de dos o tres ciudades iban hasta otra para beber agua, y no conseguían calmar su sed; pero no se han convertido a mí. Oráculo del Señor.
[9] Les herí con la tiña y el gusano, sequé sus huertos y viñedos, la langosta devoró sus higueras y olivares; pero no se han convertido a mí. Oráculo del Señor.
[10] Envié contra ustedes la peste, una peste como la de Egipto; maté con la espada a sus jóvenes, entregué sus caballos como botín, les hice oler el hedor de los cadáveres en sus campamentos; pero no se han convertido a mí. Oráculo del Señor.
[11] Los destruí como hice con Sodoma y Gomorra; eran como un palo humeante salvado de un incendio; pero no se han convertido a mí. Oráculo del Señor.
[12] Por eso te voy a tratar así, Israel; y porque así te voy a tratar, prepárate, Israel, a comparecer ante Dios.
[13] Porque él formó las montañas y creó el viento, descubre al hombre sus pensamientos, hace la mañana y la noche y camina sobre las alturas de la tierra. Su nombre es: el Señor todopoderoso.