En el mensaje ¿Qué Prueba?, tercera prédica de la serie Los Dos Señores, somos confrontados con una verdad que muchos pasan por alto: cada vez que recibimos nuestro sueldo enfrentamos una prueba, y esa prueba revela a quién le agradecemos y quién es realmente el Señor sobre nuestras finanzas.
A través de Malaquías 3, Génesis 14 y 28, Levítico 27, Mateo 23 y Hebreos 7, entendemos que el diezmo no nació con la ley, sino con la gratitud, y que el Dios que nunca cambia tampoco cambia Sus principios. Es la única área en la que Él mismo nos invita a probarle y a experimentar Su fidelidad.
El diezmo es una prueba, es bíblico y es una bendición. Al honrar al Señor con la parte que le pertenece, cerramos las brechas por donde entra la maldición y abrimos las ventanas de los cielos sobre nuestra provisión, nuestra familia y nuestra relación con Dios, administrando el resto para Su gloria.