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El branding directivo ya no es opcional. Es supervivencia. Hoy, el talento no compra logos; compra la cara que hay detrás. Si te escondes, generas desconfianza. Si te muestras, y lo haces adecuadamente, lideras.
En este episodio Eva Collado Durán y Guillem Recolons destripamos por qué el CEO debe ser el primer embajador de la marca. No se trata de ego, sino de negocio. Analizamos el error de convertir a los empleados en "spam con cara humana" y por qué la transformación real empieza en la mentalidad del C-Level, no en las herramientas de marketing.
Puntos clave e insights
El logo ha muerto (como único aval): Antes, trabajar en una empresa del IBEX bastaba. Hoy, el talento exige ver quién pilota la nave. Sin cara, no hay credibilidad.
El efecto Glassdoor: Los candidatos escanean al CEO antes de enviar el CV. Una mala valoración del líder es un repelente de talento más potente que un mal salario.
CEO: ¿Freno o acelerador?: Si el líder no comunica, valida el silencio en toda la organización. Si el de arriba no se mueve, el de abajo no se atreve.
La mentira de los embajadores de marca: Repetir contenidos de marketing en LinkedIn no es influencia. Es ruido. El verdadero "advocact" nace de una cultura vivida, no de un copy-paste.
Todos venden, todo el tiempo: Desde el financiero hasta el técnico. Somos micro-medios de comunicación. La recomendación de una persona vence siempre al anuncio corporativo.
Estrategia antes que táctica: No lances un programa de embajadores sin antes trabajar el personal branding del comité de dirección. La cultura cae en cascada; si arriba no hay claridad, abajo habrá confusión.
Conclusión: La marca personal ejecutiva es un activo del balance, no un capricho de vanidad. O eres el portavoz de tu visión, o dejas que otros narren tu historia.
Versión escrita: https://guillemrecolons.com/si-el-talento-no-ve-tu-cara-no-cree-en-tu-logo/
Programa CEBRA CEO Branding https://guillemrecolons.com/cebra-ceo-branding/
En este episodio Eva Collado Durán y Guillem Recolons destripamos por qué el CEO debe ser el primer embajador de la marca. No se trata de ego, sino de negocio. Analizamos el error de convertir a los empleados en "spam con cara humana" y por qué la transformación real empieza en la mentalidad del C-Level, no en las herramientas de marketing.
Puntos clave e insights
El logo ha muerto (como único aval): Antes, trabajar en una empresa del IBEX bastaba. Hoy, el talento exige ver quién pilota la nave. Sin cara, no hay credibilidad.
El efecto Glassdoor: Los candidatos escanean al CEO antes de enviar el CV. Una mala valoración del líder es un repelente de talento más potente que un mal salario.
CEO: ¿Freno o acelerador?: Si el líder no comunica, valida el silencio en toda la organización. Si el de arriba no se mueve, el de abajo no se atreve.
La mentira de los embajadores de marca: Repetir contenidos de marketing en LinkedIn no es influencia. Es ruido. El verdadero "advocact" nace de una cultura vivida, no de un copy-paste.
Todos venden, todo el tiempo: Desde el financiero hasta el técnico. Somos micro-medios de comunicación. La recomendación de una persona vence siempre al anuncio corporativo.
Estrategia antes que táctica: No lances un programa de embajadores sin antes trabajar el personal branding del comité de dirección. La cultura cae en cascada; si arriba no hay claridad, abajo habrá confusión.
Conclusión: La marca personal ejecutiva es un activo del balance, no un capricho de vanidad. O eres el portavoz de tu visión, o dejas que otros narren tu historia.
Versión escrita: https://guillemrecolons.com/si-el-talento-no-ve-tu-cara-no-cree-en-tu-logo/
Programa CEBRA CEO Branding https://guillemrecolons.com/cebra-ceo-branding/