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En este mensaje continuamos nuestro estudio en el libro de 1 Tesalonicenses. Hoy veremos 1 Tesalonicenses 2:1–5, donde el apóstol Paul the Apostle recuerda a la iglesia en Thessalonica que su ministerio entre ellos no fue en vano ni estuvo motivado por ambición personal. A pesar de la oposición y el sufrimiento, Pablo y sus compañeros proclamaron el evangelio con valentía, sinceridad y verdad. Su mensaje no estaba basado en error, engaño ni palabras de adulación, sino en el deseo de agradar a Dios y no a los hombres. Este pasaje nos llama a examinar nuestros propios motivos y a servir al Señor con integridad y fidelidad.