¡Ey tú, corredor! Sí, tú, que te enfrentas al desafío del maratón. Hoy, vamos a hablar claro sobre algo que te quita el sueño: ¿Qué demonios pasa si no alcanzas ese maldito volumen de entrenamiento recomendado?
Sé que te preocupa, especialmente si eres novato en esto. Ves esos planes de entrenamiento, esos números que parecen inalcanzables, y te preguntas: ¿estoy condenado al fracaso? ¿Me voy a lesionar? ¿Voy a arrastrarme por la meta como un zombie?
Bueno, aquí tienes la verdad: si te quedas muy por debajo del volumen mínimo necesario, estás jugando con fuego. El riesgo de lesiones se dispara, y tu rendimiento se va a resentir. Aquí. No hay atajos, amigo.
Pero, ¡espera! No todo está perdido. Si tu objetivo es simplemente cruzar la meta, sin importar el tiempo, puedes sobrevivir con un VOLUMEN MÍNIMO. No es lo ideal, lo sé, pero es posible. Eso sí, no te olvides de las tiradas largas, aunque sean pocas. Tu cuerpo necesita acostumbrarse a la distancia.
Ahora, escucha bien: esto no es un permiso para vaguear. No te estoy diciendo que te relajes y te conformes con lo mínimo. Te estoy diciendo que seas realista. Que te conozcas a ti mismo. Que adaptes el entrenamiento a tus circunstancias, pero sin renunciar al esfuerzo