Daniel Matamala expone los nuevos antecedentes que involucran a Andrés Chadwick en el caso Hermosilla, junto al director de Reportea, Nicolás Sepúlveda, y el exfiscal Carlos Gajardo. De todos los poderosos que han sido expuestos en este caso, partiendo por Hermosilla y siguiendo por personajes tan relevantes como la exministra de la Corte Suprema Angela Vivanco, y el exfiscal Manuel Guerra, hay uno que destaca. Andrés Chadwick. Si hiciéramos un top ten de los más poderosos de Chile durante los últimos 35 años, no hay dudas de que Chadwick estaría en esa lista.
Chadwick era también socio e intimo colaborador de Hermosilla, y sus huellas están en varias de las operaciones irregulares reveladas por el caso. Sin embargo, la investigación en torno a él ha avanzando con extrema cautela.
La noticia que puede cambiar todo la publicó el medio Reportea. La fiscalía incorporó más de 12.135 páginas de conversaciones por WhatsApp entre Hermosilla y Andrés Chadwick, que incluyen mensajes inéditos donde el exministro de Interior supervisa el avance de las investigaciones contra figuras del piñerismo por financiamiento ilegal de la política.
Estas nuevas conversaciones, según Reportea, también demuestran que Hermosilla y Chadwick hablaban los temas más sensibles a través de otra aplicación, Telegram, con chats que aun no han sido periciados por la Fsicalía.
Los whatsapp sí revelan antecedentes de extrema gravedad, que sugieren una negociación entre el ministro del interior y el fiscal que investiga un caso nque podía afectar al presidente de la república.
Es una pieza más de un caso que, en sus múltiples aristas, ha probado sin lugar a dudas que fiscales y jueces de la corte suprema estaban a la venta, que era posible comprar fallos judiciales al más alto nivel, y que casos como SQM fueron sepultados debido a presiones políticas y compra de favores.
Pese a todo, Chadwick sigue sin ser formalizado. Y la pregunta evidente es si ahora se está haciendo todo lo posible por alcanzar verdad y justicia o si, una vez más, hay algunos que son demasiado poderosos como para caer.