
En el estudio que estamos llevando a cabo acerca de las siete piezas de la llamada Armadura de Dios, descrita por el apóstol Pablo en su carta a los Efesios (6) con la finalidad de resistir en el día malo y estar firmes contra las asechanzas del enemigo; luego de la primera pieza, el cinturón de la verdad, Pablo nos invita a vestirnos con la coraza de la justicia: “Vestíos con la coraza de justicia” (Efesios 6:14). Con esta imagen de la coraza (thōrax, en griego), la cual era una pieza esencial de la armadura romana, el apóstol continúa describiendo la armadura espiritual que debería llevar todo creyente. La coraza, elaborada en metal o en cuero endurecido, era una pieza lo suficientemente grande como para abarcar el pecho y abdomen del soldado, protegiendo de esta manera sus órganos vitales.