En este capítulo de Latinoamérica de Largo Aliento recuperamos la historia de Grupo Agua, una de las experiencias más singulares y menos conocidas de la música popular chilena.
Formado en Santiago en 1973 por Nelson Araya, Leopoldo “Polo” Cabrera y Nano Stuven, Agua comenzó su recorrido en un Chile profundamente transformado por el golpe de Estado. Sus integrantes emprendieron un camino que los llevó por Bolivia, Perú, Ecuador y finalmente Brasil, donde su lenguaje musical encontraría una nueva dimensión.
En Brasil, Agua se relacionó con algunos de los grandes nombres de la música latinoamericana. Participaron en Geraes, de Milton Nascimento, donde aparece la composición de Nelson Araya “Caldera” y una interpretación de “Volver a los 17”, de Violeta Parra, junto a Mercedes Sosa. También colaboraron con músicos como Ney Matogrosso y Moraes Moreira.
En 1978 publicaron en Brasil Transparencia, un álbum que sintetiza buena parte de aquella experiencia: música andina, raíces chilenas, ritmos brasileños, percusión, instrumentos latinoamericanos y una búsqueda que escapa de las etiquetas de folclor, rock, Nueva Canción o Canto Nuevo.
El disco contiene algunas de las composiciones más recordadas de Nelson Araya, entre ellas “La Luna Llena” y “Caldera”. “La Luna Llena” tendría posteriormente una extensa vida en otras voces, desde Miguel Piñera hasta Mercedes Sosa y Rubén Rada, mientras “Caldera” alcanzaría una dimensión particular al ser incorporada por Milton Nascimento a su propio repertorio.
Agua regresó a Chile en 1980 y grabó en 1981 su segundo álbum, Amaneceres, pero poco después el grupo se disolvió. Nelson Araya continuó desarrollando una extensa trayectoria musical, vinculada siempre a la búsqueda de una música latinoamericana abierta al encuentro entre distintas tradiciones.
Araya falleció en 2023, dejando tras de sí una obra que, paradójicamente, tuvo mayor reconocimiento en Brasil que en Chile.
Quizás allí está una de las claves para volver hoy sobre Agua: su música no buscó una identidad latinoamericana desde la pureza, sino desde el viaje, el encuentro y la mezcla.
Una música chilena que tuvo que recorrer América Latina para encontrar su propio cauce.
Una música hecha de caminos.