
En este episodio de Latinoamérica de Largo Aliento nos adentramos en una de las obras más radicales y densas del canto popular latinoamericano: Guitarra Negra, de Alfredo Zitarrosa. Grabada en 1977, en pleno exilio, esta obra no es un disco convencional. No es una sucesión de canciones. Es un poema largo, dramático, político y existencial, escrito en uno de los momentos más convulsos del continente. Zitarrosa había sido prohibido en Uruguay tras el golpe de Estado de 1973. Como tantos otros artistas e intelectuales latinoamericanos, debió abandonar su país. El exilio no fue un paréntesis: fue una herida. Guitarra Negra nace de esa herida. En esta obra, la guitarra deja de ser acompañamiento para transformarse en soporte estructural de una conciencia que se interroga. Zitarrosa construye un discurso que habla del desarraigo, de la injusticia estructural, de la pobreza como sistema, de la violencia política y de la dignidad como forma de resistencia. No hay concesiones formales. No hay búsqueda de éxito comercial. Hay necesidad expresiva. En diversas entrevistas, Zitarrosa sostuvo que la canción popular no puede ser neutral. Que el cantor tiene una responsabilidad histórica. Que cantar desde el pueblo implica asumir una posición. Guitarra Negra es la materialización más contundente de esa ética. A más de cuatro décadas de su grabación, la obra sigue interpelando. No como documento nostálgico, sino como reflexión vigente sobre la desigualdad, el exilio, la memoria y el papel del arte en contextos de crisis. Escucharla hoy es volver a preguntarnos por el lugar de la canción en la historia.