
El mundo en una clase de secundaria: “Los circunstanciales” de Jorge Sanz Barajas
La Torre de Babel
Un año, en una clase de cuarto de la eso, con 25 chavales de los que solo dos chicas eran españolas. Chicos y chicas expulsados de sus países por la guerra, el hambre o el miedo, que habían crecido con tíos o abuelos porque los padres marcharon antes buscando una vida mejor y algunos no la han encontrado. Chicos y chicas arrancados de su entorno, amigos, de aquello que conocen y les da seguridad para llegar a un país diferente, con otra lengua y otras costumbres a reencontrarse con padres que muchas veces ya son extraños.
Jorge Sanz Barajas pinta con detalle en Los circunstanciales, un mosaico de vidas que empiezan y cargan ya con pesadas mochilas. La voz de una profesora de lengua, que convive y escucha, con el despacho siempre abierto y galletas y chocolate porque muchos, pasan hambre real, es el eje de una novela profundamente conmovedora y al mismo tiempo incómoda, porque nos refleja en el margen de una realidad que está ahí y que a veces, muchas veces, no conocemos porque es más fácil ignorarla. Una novela difícil de olvidar en la que la contención literaria es una arma poderosísisma en las manos del autor.