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Ante la incertidumbre y las tragedias que sacuden nuestro mundo, es natural buscar respuestas y garantías de seguridad. Sin embargo, en Lucas 11:29-36, la Escritura nos enseña que no necesitamos más prodigios para encontrar paz: Jesucristo mismo es la señal definitiva de la gracia y soberanía divina. Este sermón expositivo nos confronta con la fragilidad humana y la urgente necesidad de arrepentimiento, mientras nos apunta a la perfecta suficiencia del Evangelio. Te invitamos a contemplar la luz de Cristo y a descansar en la única esperanza firme que jamás fallará.