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En nuestras vidas tenemos días felices y difíciles. Al estudiar la vida y los salmos de David, vemos que incluso este hombre conforme al corazón de Dios tuvo muchos días muy difíciles. En el Salmo 31, David clama a Dios pidiendo ayuda en una situación desesperada. Aunque este salmo se clasifica como un lamento individual, las palabras de David nos muestran que también es un salmo de confianza. En las peores circunstancias, David sabe que puede confiar en el maravilloso cuidado de Dios. Si eres hijo de Dios, sin importar cuáles sean tus circunstancias, ¡puedes saber que estás seguro en la mano de Dios!