Nos preocupamos tanto por lo que todavía no hemos recibido que dejamos de reconocer las veces que Dios nos ha sostenido, las puertas que se han abierto y las oraciones que han encontrado respuesta.
📖 «Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios». — Salmo 103:2
Hoy reflexionaremos sobre la importancia de cultivar una memoria agradecida. No se trata de ignorar nuestras dificultades ni de olvidar nuestras heridas, sino de aprender a reconocer la fidelidad de Dios a lo largo de nuestra historia.
Quizás hoy no necesitemos una nueva bendición, sino detenernos a reconocer aquellas que hemos dejado de recordar.
Te invito a dedicar unos minutos a esta reflexión y a mirar hacia atrás con gratitud. Tal vez descubras que, incluso en los momentos más difíciles, Dios nunca dejó de estar presente.