
About
En 1906, una novicia alemana de 20 años en un convento sudafricano confesó haber pactado con Satanás; al instante empezó a levitar, hablar idiomas desconocidos, retorcerse en ángulos imposibles y morder salvajemente a las monjas mientras escupía serpientes y arañas vivas.
Durante los exorcismos reveló pecados ocultos con lujo de detalle y dejó marcas de cruces invertidas que sangraban cada viernes santo. El Vaticano lo declaró auténtico y lo encerró en sus archivos secretos; casi nadie conoce su nombre… pero las monjas que lo presenciaron nunca volvieron a dormir a oscuras.