Reyes, comerciantes y mercaderes, lloran la caída de la fuente de sus riquezas, del sistema que ha comercializado todo, hasta las mismas almas de los hombres. Es un lloro no de arrepentimiento, sino mas bien un lloro por que las riquezas se han perdido.
Todo el sistema económico del hombre cae en una hora, un sistema que ha sido formado por miles de años, un sistema que es usado por los poderosos para compararse a Dios mismo.
Ezequiel 27 y 28 nos lleva a una ciudad que en paralelo bastante importante al libro de Apocalipsis, nos muestra un elemento representativo de lo que representa este sistema que hace al hombre creerse un dios sobre la tierra. La ciudad de Tiro es mostrada en el pasado como un ejemplo de este sistema, un sistema formado en un solo pecado que se derrama en toda la sociedad, serás igual a Dios resuena en los oídos de estos grupos de poderosos y del príncipe de la ciudad.
Todo el sistema llega a un solo punto final de la historia humana, el anticristo y su poder. Este es el poder mundial final que gobernara sobre la tierra y usara todos los engaños del demonio para dominar el mundo.