1 REYES 10. COMPARTIR LA SABIDURÍA DIVINA.

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1 REYES 10.

COMPARTIR LA SABIDURÍA DIVINA.

4 Cuando la reina de Saba se dio cuenta de lo sabio que era Salomón y vio el palacio que él había construido, 5 quedó atónita… 6 Entonces la reina exclamó: ¡Todo lo que oí en mi país acerca de tus logros y de tu sabiduría es cierto! 7 … De hecho, ¡lo que había oído no refleja ni la mitad! Tu sabiduría y prosperidad superan ampliamente lo que me habían dicho. 9 Alabado sea el SEÑOR tu Dios, quien se deleita en ti y te ha puesto en el trono de Israel. Debido al amor eterno del SEÑOR por Israel, él te ha hecho rey para que puedas gobernar con justicia y rectitud. NTV.

La reina de Sabá, había escuchado de la gran sabiduría y prosperidad del monarca hebreo, por eso en cierta ocasión se dirigió a Israel a ver por sí misma si todo lo que había escuchado acerca de Salomón era verdad. Sabá era el nombre de uno de los varios estados de la región del Hadramout-Yemen, al sur de Arabia. Junto con otros estados, era famosa por su comercio en especias e incienso; este comercio se estaba desarrollando en los días de Salomón. Sabá en el sur de Arabia dominaba las rutas comerciales que partían del Hadramout hacia el norte, a Siria y la Mesopotamia.

La reina, una vez en presencia del monarca hebreo, probó su sabiduría con preguntas difíciles, acertijos y proverbios, pero Salomón contestó a todas las inquietudes de su huésped real. Cuando la reina se dio cuenta de la gran sabiduría de Salomón, su riqueza, los siervos del palacio y los impresionantes sacrificios religiosos la abrumaron y le quitaron cualquier duda respecto a la verdad de las informaciones que habían llegado a sus oídos. Y le confesó; que todos los informes entusiastas que había oído eran solo parciales. En otras palabras, ya no disputó más su poder o su sabiduría. Ya no fue más una rival, sino una admiradora.

Una vez que sus inquietudes fueron despejadas, la reina, glorificó al eterno Creador por haber dado a Salomón tal sabiduría y prosperidad. Atribuyó de esa manera al Dios de Salomón el crédito de la sabiduría recibida, que resultaba en decisiones correctas y justas para el pueblo. Los dones o los talentos que tienen las personas, no son desarrollados por uno mismo, cada uno de ellos son otorgados por el eterno Creador, para que sean utilizados en favor de los demás. Dios, al otorgarle sabiduría a Salomón, deseaba que los diferentes gobernantes del mundo antiguo, acudieran a la tierra prometida a escuchar a su siervo, exponer la sabiduría y la prosperidad que Dios puede otorgar a los que le aman y entregan sus vidas a su servicio.

Los cristianos al igual que Salomón, poseen sabiduría divina del eterno Creador. Pues cuando escudriñan con diligencia las Santas Escrituras, el Señor derrama de su sabiduría en la vida de sus hijos. El apóstol Pablo en su segunda carta a Timoteo dice que: "la escritura puede hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2 Timoteo 3:15). Así como Salomón compartió esa sabiduría con la reina gentil de Sabá, también Dios quiere que todos sus hijos compartan la sabiduría divina con los gentiles por todo el mundo.

Queridos hermanos, el rey Salomón compartió la sabiduría dada por el eterno Creador con la reina de Sabá y gracias a eso, la reina gentil glorificó al Creador, reconociendo que solo Él puede dar tal sabiduría para que los gobernantes, gobiernen con justicia y rectitud a sus pueblos. Hermanos, Dios derramó de su sabiduría en cada uno de nosotros, por eso, al igual que Salomón, debemos compartir esa sabiduría con las personas que están a nuestro alrededor. Con nuestros familiares, amigos y vecinos que todavía no han recibido a Cristo Jesús en sus corazones, de esa forma, ellos también tendrán la posibilidad de reconocer a Cristo como su Señor y Salvador. Ellos tendrán la posibilidad de glorificar a Dios y de tener una vida eterna en los lugares celestiales en la presencia del eterno Creador.